martes, 26 de diciembre de 2017

Caricatura y pucherazo

Artículo de Gema Gómez Díaz-Caneja y viñetas buscadas en 'gugle'

La caricatura permite analizar la perversión del sistema electoral durante la Restauración, único modo de imponer la alternancia política, aunque sea anterior a éste periodo, pues se publicó en la revista "La Carcajada" en 1872, durante la monarquía de Amadeo I. Ya entonces Sagasta, desde la presidencia del gobierno, procuró que los resultados electorales le otorgaran la mayoría en el parlamento. Esta práctica de la manipulación electoral, no fue "inventada" por la Restauración ni exclusiva de dicha época, aunque sí una de las características del régimen. 


Vemos en el dibujo una comitiva formada por numerosos personajes que representan de forma satírica los vicios del sistema electoral vigente:
  • La compra de votos se aprecia en la carretilla con la inscripción “votos al por mayor ”
  • El “pucherazo” representado en el urna ya llena de votos, preparados convenientemente antes de que se inicie la votación
  • El control que los alcaldes, como último eslabón de la cadena, tienen sobre los electores y que no dudan en ejercer a través de la Guardia Civil
  • Los partidarios de la oposición, maniatados y detenidos, aparecen tras la pancarta “electores que iban a votar”
  • Las coacciones y la violencia física están representados por los personajes con bastones y los lisiados que procesionan tras ellos
  • El ejército, como garante del sistema, marcha al final de la “procesión” de vicios.
  • Finalmente, Sagasta, sobre un embudo, es llevado a hombros por todos aquellos que se benefician del sistema y que le están agradecidos. El mismo embudo representa el filtro de los votos que, incluso tras concederse el sufragio universal masculino en 1890, eran manipulados. La violencia física y el control “legal” del proceso están simbolizados por las dos figuras que flanquean a Sagasta y su embudo.

    El sistema canovista se basaba en la alternancia política de los dos partidos dinásticos, Liberal y Conservador. Sólo manteniendo dicha alternancia las cosas permanecían en su sitio. El éxito de Cánovas consistió en integrar a los ahora llamados Liberales (antes progresistas y demócratas) que, al participar del poder político, renunciaron a los pronunciamientos militares y la revolución como vía política. El único problema era que todo el aparato institucional era fraudulento, sacrificando la verdadera democracia.

Cánovas renovó a la Unión Liberal, su partido, integrando en ella a los antiguos moderados para formar, todos juntos, el Partido Liberal Conservador, defensor del liberalismo doctrinario. Su ideología partía de la defensa de la soberanía compartida, el sufragio censitario y los intereses de la oligarquía. Pero, para el buen funcionamiento del sistema, era preciso contar con una oposición que colaborara en el mantenimiento del mismo, apoyara a la restaurada monarquía y compartiera el ejercicio del poder. Esa oposición estuvo representada por el Partido Liberal Fusionista, en el que Práxedes Mateo Sagasta agrupó a progresistas, demócratas y republicanos moderados. Heredaron de aquellos al defensa de los derechos y libertades, incluido el sufragio universal masculino y el laicismo.
El turnismo, consagrado por el Pacto del Pardo (1885), a la muerte de Alfonso XII, preveía la alternancia pacífica de ambos partidos. Cuando el partido gobernante se desgastaba por el ejercicio del gobierno o por disensiones internas, el rey encargaba la formación de un nuevo gobierno al partido hasta ese momento en la oposición, a la vez que disolvía las Cortes. El nuevo gobierno organizaba las elecciones legislativas que siempre ganaba por amplia mayoría. Para hacer esto posible, desde el Ministerio de Gobernación se distribuía a los gobernadores provinciales la lista con los candidatos que debían salir elegidos en cada provincia (“encasillado”). A su vez, el gobernador debía hacer llegar a los caciques locales dichos listados y este, utilizando su capacidad de presión, conseguía los resultados apetecidos. Normalmente no necesitaba recurrir a la violencia, pues era suficiente su poder para otorgar beneficios a cambio de votos o para amañar los resultados (“pucherazo”). Solo las ciudades escapaban a esta red de clientelismo y corrupción, pues allí era más difícil la dependencia del cacique. Por eso el voto urbano, sobre todo desde que se estableció el sufragio universal en 1890, era considerado más fiel a la voluntad popular y fue en este medio donde los republicanos consiguieron representación. En el campo, por el contrario, el analfabetismo y la dependencia económica de una población muy pobre, hicieron posible el buen funcionamiento de todo el engranaje, supervisado por los ayuntamientos que, además de elaborar el censo, presidían las mesas electorales.
Los liberales, siempre más proclives a la concesión de libertades, concedieron el sufragio universal y la libertad de prensa, permitiendo el desarrollo de la crítica al sistema en los periódicos, como  la revista La Flaca.
Aquí os dejo unas cuantas viñetas protagonizadas principalmente por  Imagen relacionada
Cánovas               y      Sagasta
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domingo, 17 de diciembre de 2017

El Franco "republicano" que se pasó de ERC al lado oscuro 😅


El Franco republicano y diputado de ERC


El Franco rebelde saca de quicio al Franco fascista. Porque mientras uno diseña un golpe de Estado, el otro es diputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). No es un ‘fake’, ni va a pasar el próximo 21D. Pero un hermano del dictador español se sumó a las listas electorales del partido independentista catalán en 1931. Era Ramón Franco, conocido como el héroe del Plus Ultra tras batir un record mundial de aviación.

El Franco díscolo era masón, dicen, y republicano. Ilusionado con el naciente régimen, decide dar rienda suelta a su ambición política y comparte cartel con nacionalistas como Josep Tarradellas y Ventura Gasol. O Francesc Macià, que había proclamado la República Catalana.


En la cita con las urnas acaba como diputado a Cortes Constituyentes por ERC. La soltura izquierdista de Ramón encoleriza al Franco conspirador y golpista. Tanto que muchos achacan la muerte accidental del aeronauta a un sabotaje en el avión que ordenó el propio dictador.
Aunque la vasta biografía de Ramón Franco acumula otros muchos episodios. Como una suerte de promiscuidad que sumada a un puñado de sucesos vitales vuelcan la balanza ideológica: en la guerra civil, el Franco masón y republicano cambia de ‘bando’. Desde la aviación franquista, sus misiones de bombardeo sobre Cataluña matan a quienes años antes lo habían convertido en diputado con sus votos.

Conspirador contra la monarquía y la dictadura

Ramón Franco comienza a fraguar su carrera política en la clandestinidad, conspirando contra la monarquía de Alfonso XIII y la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Profesa una línea de claros tintes progresistas que le empuja a la arena parlamentaria con la proclamación de la Segunda República.
Pero de sujeto rebelde, ¿cómo pasa al lado oscuro? Dos claves inclinan el discurso. Uno, el asesinato de su amigo el también aviador Julio Ruiz de Alda a manos de revolucionarios incontrolados en la matanza de la Cárcel Modelo de Madrid. La propia  Fundación Nacional Francisco Franco rinde homenaje al también fundador de Falange Española: “se dice que su vil asesinato fue lo que impulsó a Ramón Franco, que se había destacado como activista republicano, a unirse a los militares sublevados, dirigidos por su hermano Francisco Franco”.
Y dos, la elección de su hermano como Jefe del Estado sublevado en octubre del 36. Porque Ramón sabe del espíritu de Francisco. Una frase suya define el odio de su hermano contra la República y la democracia: “Paco por ambición sería capaz de asesinar a nuestra madre y por presunción mataría a nuestro padre”. Señala así el camino hacia el terror que emprende de la codicia golpista.
Existe un tercer elemento. El golpe de Estado fascista sorprende a Ramón Franco en Washington (EEUU), donde ha sido designado agregado aéreo en la embajada española. Tiene que regresar para defender el Gobierno legítimo, piensa. Pero está enemistado con Manuel Azaña y consulta con el dirigente la decisión. El presidente niega su incorporación a filas.

¿Mató Franco a su hermano Ramón?

El panorama nubla el juicio del Franco rebelde, que zanja su pase a las filas sublevadas. Dice el Ejército del Aire en la biografía del militar: “Aparentemente sus tendencias izquierdistas se habían disipado, pues se presentó en Burgos a los Nacionales (sic)”.
Francisco Franco asciende a su hermano a teniente coronel y jefe de la base aérea de Baleares. El general no consulta a nadie, avivando el rencor acumulado en las filas fascistas contra el republicano Ramón Franco. El aislamiento y los bombardeos contra objetivos civiles de Cataluña, dicen, sumen al aviador en una profunda depresión.
¿Y si el hermano del jefe golpista deserta y regresa a luchar por la República? El escándalo sería mayúsculo, a nivel internacional. No son pocos los expertos que señalan esta posibilidad como causa de la muerte en accidente aéreo el 28 de octubre de 1938.
Como el mítico aviador franquista Rodolfo Bay. “Para mí está muy claro que fue un sabotaje [la muerte de Ramón Franco]. Muy bien preparado pero un sabotaje, sin duda”, declara en una entrevista publicada en la revista Mach.82, del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA).
“Es difícil demostrarlo al cabo de los años”, continua Rudy Bay, que volaba en otro aparato al lado del avión que se precipita al mar sin aparente causa justificada. “Pero no me cabe duda de que el avión estaba preparado para que ocurriera lo que ocurrió”.
Otras voces apuntan a este boicot. Caso del teniente coronel de Aviación José Ignacio Domínguez que describe la enemistad “pública y notoria” en un  artículo que titula La muerte de Ramón Franco auspiciada por su hermano Francisco, publicado por el Foro Milicia y Democracia. O Pilar Franco, hermana de ambos, en una añeja entrevista televisiva… donde apunta a “un sabotaje provocado por la masonería internacional”.
El avión pilotado por Ramón Franco iba cargado con mil kilos de bombas. El destino era soltarlas sobre Barcelona o Valencia. Cuando inicia la misión, el CANT Z 506 Airone de fabricación italiana pierde toda velocidad y cae en picado. Muere toda la tripulación. Entre ellos el hermano republicano del dictador Franco que fue diputado por ERC y acabó bombardeando al pueblo catalán.

El famoso raid del Plus Ultra

El 22 de enero de 1926 el Plus Ultra despega del puerto de Palos de la Frontera (Huelva) para completar una travesía que une La Rábida con Buenos Aires (Argentina). El trayecto bate el record mundial de un vuelo con escalas emulando por aire la gesta de Cristóbal Colón en el año 1492.
El vuelo recibe el entusiasta apoyo del rey Alfonso XIII. El país acaba comprando por 300.000 pesetas un hidroavión Dornier Do J Wal, conocido como ‘ballena’. El nombre del aparato va a quedar registrado en los libros de historia de la aviación española: Plus Ultra.
Ramón Franco encabeza una expedición que cuenta con el teniente Juan Manuel Durán, el mecánico Pablo Rada y el capitán Julio Ruiz de Alda. Rada combate en las filas gubernamentales durante la guerra de España. Ruiz de Alda fallece en el asalto a la Modelo que no puede controlar el Gobierno republicano.

domingo, 10 de diciembre de 2017

No conoces a la primera mujer periodista por culpa de Franco, y deberías

Que levante la mano quien no haya leído La Regenta,1984 o no conozca a Émile Zola, Ian Fleming o a Albert Camus. Aunque todos ellos y sus obras sufrieron el yugo de la censura franquista, son autores que regresaron al imaginario español tras la muerte del dictador. Pero hubo otros que no corrieron esa suerte. 
A Carmen de Burgos (Almería, 1867-1932), los órganos censores le incautaron directamente su nombre. Cualquier letra, artículo, libro o cuento que llevara su firma fue reducido a cenizas y no quedó ni rastro de su lucha en las librerías o en las bibliotecas públicas. A diferencia de los que encabezan el artículo, los años no sirvieron de redención en este caso y el olvido continúa pesando sobre nuestra primera periodista, reportera de guerra e incansable defensora de los derechos de la mujer. 
Por suerte, hay quienes siempre la tuvieron presente y ahora celebran el renacer de esta figura imprescindible en su 150 aniversario. "Este año, no se sabe por qué razón, parece que todos nos hemos puesto de acuerdo para rendir este gran homenaje a Carmen", declara emocionada María Serrano a eldiario.es.
La presidenta de la Fundación Carmen de Burgos celebra los actos que le dedican durante este mes la Biblioteca Nacional y el Ateneo de Madrid, pero también lamenta que haya costado tanto tiempo recomponer los pedazos que rompió el franquismo. "Hay centros con su nombre hasta en Brasil, y en España aún tiene que pagar el secuestro de su obra", dice Serrano. No le sorprende que otras feministas como Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor o Victoria Kent se repusieran al Régimen porque "Carmen era pólvora para Franco".
"Se veía que podía hacer mucho daño. Fíjate como fue, que hasta después de muerta Franco la persiguió. Manejaba una gran cantidad de códigos para llegar a las mujeres sin ser tachada de radical, y eso calaba más que cualquier otra cosa", explica la presidenta. Para entender esta caza de brujas, repasaremos las ideas transgresoras de Carmen de Burgos en vida. Y, aunque fueron muchas y muy celebradas, pocos le atribuyen ese mérito hoy en día.

La "divorciadora"

Carmen de Burgos tuvo que esconder su perfil reformista detrás de multitud de seudónimos como Perico el de los palotesGabriel Luna o Marianela, pero el más famoso de todos fue Colombine. El mote se lo puso Augusto Suárez de Figueroa, que fundó el Diario Universal tras abandonar la dirección del Heraldo de Madrid. Allí fue donde Colombine dio sus primeros pasos como periodista con una columna semanal titulada Lecturas para la mujer, con lo que se convirtió en la primera redactora con un espacio propio en nuestro país. 
Sobre el papel, Carmen tenía que dar consejos a las señoritas casaderas y a las amas de casa sobre belleza y hogar. Y así lo hizo. Lo que tampoco le impedía meter poco a poco píldoras políticas, sufragistas y de empoderamiento para sus lectoras.
Ella sabía de buena tinta que el matrimonio, muchas veces, estaba lejos de ser la panacea que predicaba el "ferviente catolicismo", como Burgos lo refería. Se casó a los 16 años con un periodista alcohólico y mujeriego en Almería y, tres abortos y un millar de noches solitarias después, lo abandonó con su única hija entre los brazos para partir en dirección a Madrid.
En 1903, Columbine comenzó en el Universal, donde un año más tarde publicaría su polémico artículo El club del divorcio: 
"Me aseguran que muy en breve se fundará en Madrid un ‘Club de matrimonios mal avenidos’, con objeto de exponer sus quejas y estudiar el problema en todos sus aspectos, redactando las bases de una ley de divorcio que se proponen presentar en las Cámaras"
Las reacciones del público, algunas a favor y casi todas airadamente en contra –de donde nació el sobrenombre de "la divorciadora"–, le inspiraron para escribir un libro al respecto.
El divorcio en España (1904) recogía los testimonios de importantes intelectuales del país como Azorín, Unamuno, Pardo Bazán, Blasco Ibañez o Francisco Giner de los Ríos, en los que incluso Emilia se mostró equidistante. "No tengo opinión alguna sobre el divorcio. (…) Necesitaría dedicarme a estudiar esa cuestión, y no dispongo de tiempo", se excusó la gallega, como indica Mar Abad en este completo perfil.
La encuesta final de lo que ella llamó "un libro colectivo ó social" arrojó un resultado de 1462 votos a favor y 320 en contra del divorcio. Pero Burgos no se sorprendió, sino que lo tomó como una muestra del flagrante retraso de su país respecto a Europa.
"Sólo Italia, Portugal y España no tienen establecido el divorcio, aunque consienten el matrimonio civil. El hecho de que se empiece á discutir entre nosotros la conveniencia del divorcio como una idea nueva demuestra un lamentable retraso.
De nuestro plebiscito resulta que la opinión de España es favorable al divorcio y es indudable que se establecerá entre nosotros como conquista de la civilización".
No contenta con el resultado, dos años más tarde se embarcó en la labor de hacer campaña por el sufragio femenino en una columna del Heraldo de Madrid, con la que terminó de sembrar antipatías. La idea le vino tras recibir una beca en 1905 del Ministerio de Instrucción Pública para viajar y estudiar los sistemas de educación de otros países.
De todos esos destinos, llegó especialmente conmocionada de Francia, hogar de Émile Zola y del Lyceum Club de París, donde Carmen de Burgos conoció a las sufragistas británicas y se imbuyó de sus ideales. 

Carmen de Burgos

La corresponsal de guerra antibelicista

Sin embargo, la columna  El voto de la mujer tuvo que cerrar por presiones, así que Colombine hizo las maletas y, en 1909, se lanzó a un nuevo reto en el Heraldo. "Sus crónicas de guerra son imprescindibles", recuerda María Serrano. Fue la primera corresponsal mujer en pisar un campo de batalla, en este caso el de la Guerra de Melilla. Burgos mandaba sus artículos desde la ciudad asediada, en los que poco a poco destilaba un creciente tono antibelicista.
"El mundo civilizado pone el fusil en la mano del hombre, le da orden de matar, y si el hombre arroja el arma y rehúsa ser homicida, se le trata como delincuente… Todo hombre debe, ante todo, y cueste lo que cueste, negarse a tal servidumbre".
"No anteponía la rebeldía de la mujer sobre el hombre, sino que pregonaba la igualdad de derechos humanos. Es por eso que hizo una importante campaña por la objeción de conciencia", recuerda la presidenta de su Fundación. Estas ideas, ya más reposadas, las amplió en un artículo llamado ¡Guerra a la guerra! y más tarde en su libro Al balcón (1913). 
"Sí. He hecho el periodismo vivo, activo, de batalla. He sido la primera mujer que se ha visto ante la mesa de la Redacción, que ha hecho reportajes, que ha organizado encuestas, que ha vivido y sentido. En fin, el periodismo de combate, ágil, nervioso y bohemio", respondía en una entrevista al final de su vida.
Pero Columbine no se debió solo a las rotativas, sino que fue una figura imitada y admirada en los círculos literarios gracias a sus once novelas largas, el centenar de novelas cortas, sus cuentos y ensayos. Un gran ejemplo fue Puñal de claveles(1931), basado en el crimen de Níjar y que inspiró a Lorca en la magistral Bodas de sangre. La versión de la escritora es un canto a la emancipación de la mujer y a la búsqueda de la pasión, que Burgos encontró junto al escritor Ramón Gómez de la Serna, 21 años más joven que ella.
También se atrevió con la homosexualidad en la novela corta  Ellas y ellos o ellos y ellas; con el Artículo 438, que daba cobertura legal al marido para asesinar a su esposa si le era infiel, en un libro homónimo; y con el feminismo sin medias tintas en La mujer moderna y sus derechos (1931).
"Era sibilina. Sin hacer daño y sin que la censurasen, llegó a las ciudadanas españolas, pero sabía a lo que se enfrentaba. Se hizo amiga de estas lectoras y de algunos lectores para meterse en sus hogares con sus columnas", termina María Serrano.
Su Fundación espera que este homenaje por su 150 aniversario no se quede en lo meramente anecdótico y consiga llevar a Carmen de Burgos a las escuelas. "Queremos que figure en los libros de texto por el personaje literario y transgresor que fue, tanto en España como en el extranjero", resume. Ha llegado la hora de levantar esa losa que el franquismo arrojó sobre la memoria de Colombine, y dejar que ella arroje su luz feminista en nuestras antologías periodísticas y literarias.
Si quiere saber más de la figura de Carmen de Burgos, no se pierda este reportaje en profundidad de la revista Yorokobu