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domingo, 25 de octubre de 2020

Felipe V, el primer borbón

 

La mañana del 4 de octubre de 1717, como si fuera una locura programada para estallar de golpe, Felipe V sufrió un ataque de histeria cuando salió a cabalgar: creía que el sol le atacaba. Aunque el carácter del primer Rey de la dinastía Borbón siempre había oscilado con preocupante rapidez de la euforia a la depresión, nada hacía prever el comportamiento extraño de aquel día. A partir de entonces, el Rey inició un lento viaje hacia la locura extrema. No se dejaba cortar por nadie el cabello ni las uñas porque pensaba que sus males aumentarían. Así, las uñas de los pies le crecieron tanto que llegó un momento que ya no podía ni andar. Creía que no tenía brazos ni piernas. Y que era una rana.

Felipe V de Borbón fue el sucesor elegido por el último monarca de la casa de Austria, su tío-abuelo Carlos II, para convertirse en el primer Rey de la casa de Borbón en España, tras imponerse en la Guerra de Sucesión española. No obstante, su larguísimo reinado de 45 años y 3 días –el más prolongado en la historia de España– quedó marcado por el deterioro de su salud mental y la fallida abdicación a favor de su hijo Luis I, que falleció 229 días después de ser coronado víctima de la viruela. Finalmente, Felipe V, llamado «el Animoso» por la oscilación de su humor, falleció con la corona todavía en su cabeza y sumido en un estado de locura tan evidente que «hasta los pintores de cámara habían tenido que reflejar la decrepitud del Rey, hinchado y torpe, con las piernas arqueadas y la mirada perdida».

Desde la juventud, el carácter melancólico de Felipe V siempre fue conocido entre sus consejeros más cercanos. El futuro Rey de España –un adolescente tímido, abúlico e inseguro– caía continuamente en breves periodos de depresión. De este estado pasaba a uno de euforia en cuestión de minutos, como hizo gala en varias batallas contra los austracistas en la Guerra de Sucesión. Pocos años después del final de la guerra, cuando se vio enclaustrado en el viejo y oscuro Alcázar de Madrid, empezaron a aparecer con mayor frecuencia los «vapores melancólicos», que le obligaban a encerrarse y a confesarse de continuo. Un extraño comportamiento que recordaba al de su madre María Ana Victoria de Baviera, la cual pasó la mayor parte de su estancia en el Palacio de Versalles encerrada en sus aposentos a causa de una persistente depresión.

«Solo la guerra lo sacó por breves momentos de su apatía congénita, lo que le valió el sobrenombre de “animoso”. Toda su vida estuvo dominado por sus familiares», sostiene la historiadora francesa Janine Fayard sobre el perfil psicológico del Monarca. Ciertamente, el final de la guerra y la vida en los despacho le sumieron en un estado de aburrimiento, donde nunca fue capaz de encontrar aficiones e intereses que le sacaran de la apatía. Quizás fue su adicción incontrolada al sexo –aderezado por sus temores religiosos– lo único que consiguió mantener ocupada la mente del Rey. Su primera mujer, Maria-Luisa Gabriela de Saboya, que se casó con 14 años, supo satisfacer hasta su prematura muerte las exigencias de un hombre muy fogoso en el lecho real. La Reina falleció en 1714, después de darle dos herederos varones, los futuros Reyes Luis I y Fernando VI. Su muerte coincidió con los primeros compases de la enfermedad mental que consumió poco a poco la salud del Rey.

Un maníaco depresivo, en la Corte

El año 1717 es señalado por todos los historiadores como la erupción de su locura más primitiva. Empezó a protagonizar ataques de histeria en público, a sufrir terribles pesadillas –en la más recurrente trataba de ensartar a un fantasma con una espada– y en ocasiones creía ser una rana. Además, el deterioro mental vino acompañado de dolencias físicas: graves cefaleas, astenias, trastornos gástricos y se convirtió en un gran hipocondríaco sentándole mal cualquier cosa que comía.

Un punto recurrente en sus episodios de locura durante este periodo fue la relación con su segunda esposa. Siete meses después de la muerte de la Reina, contrajo matrimonio con la italiana Isabel Farnesio de Parma. Una mujer hacia la que desarrolló una fuerte dependencia sexual y afectiva, que se asentaba en el carácter férreo y autoritario de ella. Ambos se hicieron inseparables y engendraron al que sería el futuro Carlos III, pero la Reina tuvo que sufrir la fase más dura de la enfermedad del Rey.

El hispanista Henry Kamen, que ha estudiado de forma amplia la figura de Felipe V y ha revisado su cuadro médico, concluye, en la biografía que le dedicó en 2001, que el Monarca sufría un trastorno bipolar. El diagnóstico de esta enfermedad, comúnmente encuadrado como Trastorno Bipolar Tipo I, responde a muchos de los síntomas que padeció desde joven el Monarca. Así, dentro de período depresivo que registran estos enfermos se incluye un sentimiento constante de tristeza, desesperanza, pérdida de interés por actividades de las que la persona antes disfrutaba, timidez, irritabilidad, dolor crónico y desórdenes del sueño. De hecho, a partir de 1728 el Rey empezó a vivir durante la noche y a dormir durante el día. Recibía a ministros y embajadores después de la medianoche en sesiones que duraban horas.

Por su parte, la fase maníaca depresiva de Felipe V explica los episodios paranoicos,  el médico psiquiátrico Francisco Alonso Fernández precisa, en un estudio para la Real Academia de Medicina, que fue en la tercera etapa de su reinado (1726-1746) cuando se mostraron los peores y más violentos síntomas de la enfermedad. La causa que pudo desencadenarlo fue la fallida abdicación que protagonizó a favor de su hijo Luis I.

Quizá guiado por los estragos de su enfermedad o porque el Monarca albergaba la ambición de reinar en Francia si fallecía prematuramente Luis XV, Felipe V firmó el 10 de enero de 1724 un decreto por el que abdicaba en su hijo Luis, de diecisiete años, casado con Luisa Isabel de Orleans, dos años menor que éste. A continuación, los Reyes padres se retiraron al Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, pero la reina estuvo siempre perfectamente informada de lo que sucedía en la Corte de Madrid. No obstante, Luis I enfermó ocho meses después de viruela y murió el 31. Y aunque al haber abdicado el sucesor tendría que haber sido el otro hijo varón, la rápida actuación de la Reina Isabel de Farnesio devolvió la Corona a Felipe V. Todo ello haciendo frente a ciertos sectores de la nobleza castellana que apoyaban la opción de Fernando, argumentando que no cabía la marcha atrás en la abdicación de un rey.

El Rey que Reino dos veces

Precisamente por ello, se dice que Felipe V es el único Rey que reinó dos veces en España. Pero tras la muerte de su hijo Luis, su depresión no le permitió hacerlo de la misma manera. «Este segundo reinado estuvo dominado por los repetidos episodios melancólicos, cada vez más graves y continuos, complementados con pequeños brotes hipomaniacos (episodios destructivos), casi siempre provocados por estímulos externos positivos, que operaban a través de un sistema hipersensitivo emocional», explica en su texto Francisco Alonso Fernández. Asimismo, al trastorno bipolar se añadió un delirio nihilista de Cotard (delirio de negación), que se reflejaba en la negación de tener brazos y piernas, o de mantenerse vivo, «o de conservar la identidad humana al creerse convertido en una rana».

En sus años finales, Felipe V se recluyó en el palacio de El Pardo, donde vivía de forma huraña. «Se había empeñado en llevar siempre una camisa usada antes por la Reina, porque temía que le envenenasen con una camisa; otras veces prescindía de esa prenda y andaba desnudo ante extraños; se pasaba días enteros en la cama en medio de la mayor suciedad, hacía muecas y se mordía a sí mismo, cantaba y gritaba desaforadamente, alguna vez pegó a la Reina, con la cual se peleaba a voces y repitió tanto sus intentos de escaparse que fue preciso poner guardias en su puerta para evitarlo», relata el historiador Pedro Voltes en «La vida y la época de Fernando VI».

A la muerte del Rey, Fernando VI –el único hijo varón vivo de su primer matrimonio– ordenó a su madrastra, la Reina viuda Isabel de Farnesio, que abandonara el palacio real del Buen Retiro y se marchara a vivir a una casa de la duquesa de Osuna. Más tarde ordenó su destierro como castigo a los desprecios que había aplicado, desde su posición de poder, a los hijos y consejeros de Maria-Luisa Gabriela de Saboya.

Artículo de ABC


domingo, 9 de agosto de 2020

Espantadas Reales (6 borbones en 200 años)

Los meses de verano carecen de noticias de interés, nos suelen hablar de lo evidente, hace calor y al menos hace unos años siempre salia algo sobre reclamar Gibraltar (ya eso parece que ha perdido fuelle)

Pero este verano es diferente porque 2020 es diferente, sí, tenemos el clásico hace calor pero andamos todos los días con las noticias que nos asaltan desde primavera con el COVID19, entre otras cosas porque hay unos cuantos miles de personas haciendo el 'Covidiota' y los brotes y contagios siguen (bueno, ya llegará septiembre)

Pero a lo que queremos hacer referencia en esta entrada veraniega (no habitual) es a otra de las noticias del verano (aunque este tema lleva ya presente un tiempo). El rey emérito Juan Carlos I y su espantada de España, y sí, espantada o cualquier otro verbo podéis utilizar, pero por favor, no utilicéis EXILIO, eso es otra cosa y puestos a tirar para atrás y por respeto a los miles de españoles que si tuvieron que EXILIARSE de verdad, rehusar utilizar lo que algunos medios titulan como EXILIO.

Aquí no vamos a hablar de las razones, consideraciones y demás sobre la salida de Juan Carlos I, pero precisamente podemos aprovechar el blog de Historia de España para contar otras historias similares de los BORBONES, parece que no, pero son más de las que pensamos en más de 200 años, 6 borbones de 7 como cabezas del Estado tuvieron que salir, 6 de 7 (gran eficacia). Por ello, aquí os voy a poner las que se han dado hasta el momento

 1ª)- El primer Borbón, recordareis que la dinastía está presente en España desde principios del XVIII (mirad Bloque 4, tema 5), que pegó la espantada podemos considerar que fue Carlos IV, nieto del primer borbón Felipe V y rey de España entre 1788 y 1808. Resulta que su hijo Fernando tenía unas ganas locas de coger la corona y su padre Carlos pocas ganas de líos y más ganas de cazar y esas cosas.

Andabamos a principios del XIX como los perritos falderos de un tal Napoleón Bonaparte gracias a los 'tejemanejes' del primer ministro Manuel Godoy -encantado de conocerse- y hacer todo lo que el emperador francés decía para contra los ingleses (y si pillaba algo de paso, mejor), en una de esas, era el otoño de 1807 cuando Fernando intenta conspirar contra su padre, pero lo pillan, no sale bien y el muchacho canta por 'soleares' culpando a sus ayudantes para que su real padre lo perdone, se llamo 'proceso del Escorial' a la coplilla de Fernando 
 

En un segundo intento en marzo de 1808 tiene lugar el 'Motín de Aranjuez' , esta vez si le sale bien al pillín de Fernando y Godoy ya le dice a Carlos y la reina que a lo mejor hay que salir por patas, esto es así ya que Godoy había permitido a Napoleón entrar en España para invadir al aliado de Inglaterra, Portugal (Tratado de Fontainebleau de 27 Octubre de 1807) y por este tratado donde Godoy iba a pillar una buena tajada estaban los franceses pululando por la península,  Fernando viendo el plan, volvió a sacar el traje de conspirador y  se hizo con el trono y le dio 'candela' a Manuel

A todo esto, estaba Fernando entrando en Madrid como rey y se encuentra que por allí anda el cuñado de Napoleón, el general Murat, al que le habían dicho que con el lío familiar borbónico se fuera para la capital aprovechando el 'tour' en el que se encontraba con sus tropas por la península, Bonaparte manda al general Savary a que vaya a comentarle al 'nuevo' rey que tiene unas cosillas de las que hablar con él, pero que mejor cerca de Francia, allí por la frontera, que empieza a hacer calor y está el emperador muy liado como para bajar tanto

Esto ya a finales de Abril y  para Bayona se va Fernando con el pecho hinchado para reunirse con el jefe de Europa y escuchar lo guapo que es.

Llegado a Bayona, Fernando se encuentra  a su padre y  su madre (Godoy andaba también pero con pocas ganas de verlo), Napoleón les hace el lío y obliga a Fernando a devolverle la corona a su padre y este cedérsela al hermano de Napoleón, José...son las famosas Abdicaciones de Bayona de 7 de mayo de 1808

Y aquí tenemos la primera salida borbónica, la de Carlos, que ya no volvió a España, vivió a cuerpo de rey entre Francia e Italia (unos 300 millones de asignación) y murió en 1819, siempre acompañado de Godoy.

2ª)- Fernando VII (1814-1833) podemos decir que estuvo 6 años fuera mientras en España se desarrollaba la guerra de la Independencia, para muchos españoles que se partían la cara contra los franceses era 'El deseado', el rey legitimo secuestrado en un castillo francés (bueno, lo de secuestrado....en fin, Fernando no solo no hizo intento alguno de huir del cautiverio, sino que llegó a denunciar a un barón irlandés enviado por el Gobierno británico para ayudarlo a fugarse, menudo jeta)

Y cuando volvió en 1814, terminada la guerra, al grito de 'Vivan las cadenas', ya dio buena cuenta de algunos de esos españoles liberales que defendieron su trono y redactaron una constitución llamada la 'Pepa' que es famosa por ser la primera pero que apenas si se aplicó (pero eso es otra historia) . Aquí estoy yo, el 'deseado', el 'pobre secuestrado por el malvado francés', os vais a enterar. Como su padre, acumuló unos 500 millones de reales en una cuenta de Londres, son grandes ahorradores, sin duda.
 

)- Y no nos vamos muy lejos porque la siguiente en salir del país fue la última esposa del propio Fernando VII, Maria Cristina de Borbón (1833-1840), su sobrina. Resulta que tras tres matrimonios, Fernando, ya en sus últimos años, no tenía hijos (ni hijas), varios abortos, un nacimiento y muerte a los pocos meses, total, cero descendencia. En este matrimonio ya llegando a 1830, en dos años tuvieron dos hijas, en 1832 Fernando ya enfermó y empezó el dilema con la sucesión, porque claro, dos hijas pero la ley sálica no les permitía reinar a las mujeres, ahí estaba el hermano de Fernando, Carlos María Isidro calentando en la banda y vino el lío de la 'Pragmática sanción' que anulaba dicha ley y luego las guerras carlistas que podéis ver en el Tema 7.

Así que Mª Cristina, muerto el rey en 1833 y su hija Isabel (futura Isabel II) con tres años, se puso como regenta hasta que llegara a los 14 años (mayoría de edad en aquellos años), no vamos a hablar de su regencia, pero en 1840 tuvo que salir del país obligada por el general Espartero (“te hice duque, pero no he logrado hacerte caballero”....frase de Mª Cristina sobre Espartero)

 

Se marchó a Francia con los bolsillos llenos (unos 37 millones de reales, vaya que casualidad), pero ojo, que desde allí seguía conspirando contra el nuevo regente (Espartero). El 30 de julio de 1842, Espartero tiene que abandonar la regencia y sale de España tras la sublevación militar encabezada por O’Donnell, Narváez y Prim. Se declara mayor de edad a Isabel II a pesar de que tenía trece años.Su madre vuelve a España en 1844 para seguir manejando y metiendo la mano hasta que en 1854 tras el golpe liberal de O’Donnell inicia su segundo y definitivo exilio
 
4ª)- Y la siguiente -sin saltarlos la línea hereditaria- sería Isabel II (1843-68), tuvo que hacer el equipaje al triunfar la Revolución de 1868  y abandonar España desde San Sebastián (ciudad donde se encontraba pasando el veraneo) con destino París (lugar donde abdicó en 1870 a favor de su hijo, el futuro Alfonso XII, ya más tarde, en 1874). No vamos a contar mucho más, hay un tema muy "querido" y habitual en la EBAU sobre todo su reinado. En todo caso y como curiosidad, hasta partidos monárquicos y liberales amantes de los reyes se hartaron de ella y le dieron boleto, claro, la excusa no era la monarquía, el problema eran los Borbones , en un par de años votaron en el congreso, sí, no se rían, votaron que fuera Amadeo de Saboya el nuevo rey.
El siguiente fue el italiano Amadeo I, no podemos considerar que lo echaran porque se fue solito hasta las narices de los españoles, así que no lo meteremos en la lista.
 
«Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles» decía el pobre.
 
Vamos a dar un salto en la línea borbónica , aquí tenemos a los únicos de aquella dinastía desde Carlos III que no pegaron la espantada....¿Y por qué?, bueno, Alfonso XII duró unos 11 años, murió muy joven ,quizás por ser también muy campechano.

Le sucede su mujer, también María Cristina (pero esta de
Habsburgo) que tenía hijas (y la Ley sálica estaba otra vez instalada, y todavía lo está), pero embarazada del que seria luego Alfonso XIII (aunque claro, en el momento de morir el rey no sabían el sexo, imagina que hubiese sido niña también y por allí los carlistas al acecho). El caso es que ni Alfonso ni la regenta tuvieron que irse porque en esa época ya funcionaba una cosa muy 'chula' llamada bipartidismo pero en la forma que Cánovas le había dado para estabilizar el final del siglo, véase tema 9 y que le dio bastante estabilidad al sistema (con sus truquitos, claro)
 

5º)-Alfonso XIII, abuelo de Juan Carlos y nieto de Isabel II, comenzó con 16 años en 1902 su reinado pero tomó las de Villadiego al abordar un barco en Cartagena en abril de 1931 después de considerarse desautorizado al perder las candidaturas monárquicas en las principales ciudades de nuestro país unas elecciones municipales.

 Y es que el bisabuelo del actual rey comenzó su monarquía con un sistema de la Restauración haciendo aguas después de que sus creadores, Cánovas y Sagasta ya no andaban entre los vivos y con el 'hostiazo' del '98

En 1923 vino Miguel Primo de Rivera a poner orden y a iniciar su dictadura y cuando en 1930 se exilia a Francia, Alfonso "decía": ¿Rivera? ¿Qué Rivera? (Ese señor del que usted me habla)", hasta ministros monárquicos se hicieron republicanos visto el percal. Años después, en enero de 1941, abdicó en la capital italiana donde pasó la corona a  su tercer hijo varón, Juan

Y es que el que debería haberle sucedido, Juan de Borbón y Battenberg, nunca llegó a ser Rey de España pero está enterrado como Juan III en el panteón de Reyes del monasterio de San Lorenzo de El Escorial por decisión de su hijo Juan Carlos, que aceptó ser sucesor del general Franco a título de Rey sin la autorización de su padre en julio de 1969. A Juan le pillo mandando un señor gallego, militar y Caudillo por la gracia del golpe de Estado que viendo que la dictadura iba para largo prefirió a Juan Carlos como heredero, más joven, más alto y más manejable para enseñarle como iba a quedar todo atado y bien atado. Eso sí, no fue rey pero mantuvo el 'don' del ahorro y  dejó unas cuentas en Suiza con más de 1000 millones.

6ª)- Juan Carlos I (1975-2014), Juan Carlos I, el rey que a republicanos transformó,  no en monárquicos, en Juancarlistas, el rey que trajo la democracia, los derechos humanos y paró en 23F (según distintas personas y medios 😨). Como sus antepasados , es un gran ahorrador y según señalan, el anterior rey tiene unos 2000 millones de Euros en sus cuentas.

jueves, 2 de enero de 2020

Riego, 200 años del golpe por la libertad


Episodio que por la estructura del examen de selectividad lo pasamos muy por encima, pero es ciertamente interesante, así que os dejo este artículo


Hace dos siglos, el general asturiano se alzó contra la monarquía absoluta de Fernando VII. Su victoria inauguró el Trienio liberal


Las Cabezas de San Juan, en la provincia de Sevilla, una villa enclavada en el Bajo Guadalquivir que aún hoy es tránsito obligado hacia Cádiz, amanecía, a las 8 de la mañana del 1 de enero de 1820, escribiendo la página más sobresaliente de su historia. Un episodio que es también trascendental para enmarcar la historia contemporánea en España: el pronunciamiento del general Rafael del Riego (Tuña, Asturias, 1784 – Madrid, 1823) que, alzado en armas, pretendía obligar a Fernando VII a abandonar el régimen absolutista restaurado en 1814, tras la Guerra de la Independencia, y volver a acatar la Constitución proclamada por las Cortes de Cádiz en 1812. El triunfo -aunque no inmediato- de esta revolución abrió la puerta al llamado Trienio Liberal, un periodo en el que, por primera vez en la historia, España iba a estar regida por un sistema constitucional. “Las luces de Europa no permiten ya, señor, que las naciones sean gobernadas como posesiones absolutas de los reyes (...). Resucitar la Constitución de España, he aquí su objeto: decidir que es la Nación legítimamente representada quien tiene solo el derecho de darse leyes a sí misma”, rezaba el manifiesto que, dirigido al monarca absolutista, leyó el militar en la hoy llamada plaza de la Constitución del municipio sevillano aquel primero de año del que se cumplen dos siglos.
El mariscal Rafael de Riego, líder liberal español del siglo XIX.
Personaje sobre el que aún hoy no existe un consenso —“ha pasado a la historia como un personaje controvertido, héroe para unos, militar golpista para otros”, reconoce el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra—, es no obstante indudable que Riego fue el gran protagonista del que está considerado el primer golpe militar de la historia de España. Infiltrado desde el final de la Guerra de la Independencia en los movimientos clandestinos del Ejército que ejercían la oposición liberal al régimen de Fernando VII —que había abolido la Constitución del 12 “como si no hubiera ocurrido jamás”—, el general se encontraba aquel 1 de enero en las provincias limítrofes con Cádiz junto a otros 20.000 hombres. Todos ellos debían embarcar a América con el fin de sofocar las revueltas independentistas que estaban irrumpiendo en territorios del aún Imperio Español. Pero, en un giro que daría la vuelta al curso de la historia española, se salió del guion y proclamó la Constitución de Cádiz.
Las voces más críticas, entre las que se encuentra la de Manuel Moreno Alonso, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, creen que “Riego encontró un pretexto excelente, toda la parafernalia liberal del triunfo de la Constitución, para no ir a las colonias. Nunca se ha puesto de relieve, pero la causa clave es que no quería ir a América”, asegura el profesor, para quien “la labor de Riego fue desgraciada en todos los sentidos y sumió al país en el caos”. “La celebración de esta efeméride debe evitar una única visión histórica determinada", insiste Moreno Alonso. "Hay que ser críticos con las cosas disonantes que tuvo el golpe: lo hicieron dejando a un lado a los doceañistas, esto es, embistieron contra los propios liberales, y Riego obedeció, no a la voluntad popular, sino a las logias masónicas a las que se debía”. En ellas había ingresado años antes por encontrar allí uno de los resortes más poderosos en la lucha contra el absolutismo.
Por el contrario, Guerra cree que “no es posible olvidar que, más allá de las conjeturas acerca de la motivación personal que le indujo a actuar como lo hizo, Riego se subleva reclamando la Constitución liberal de 1812, se opone a la felonía del Rey absolutista y es reprimido brutalmente con un final trágico de descuartizamiento. A partir de 1812, la vida política española tomó el camino del autoritarismo hasta 1978 con la Constitución vigente, salvando el corto período de la República de 1931, que terminó también de manera autoritaria”.
A esta voz se suma la del profesor Alberto González Troyano, profesor de Literatura en las universidades de Fez (Marruecos), Cádiz y Sevilla y Premio Iberoamericano Cortes de Cádiz de Ciencias Sociales en 2012. “La gesta de Riego ha repercutido de manera más que positiva en la construcción de la España liberal. Deberíamos enfocar el acontecimiento del pronunciamiento como el primer ejemplo en la historia de nuestro país de un militar que se alza en favor de la causa constitucional. Riego no es él mismo, ni sus causas particulares, sino lo que representa: recogió la voluntad colectiva y logró que, durante tres años, el liberalismo triunfara en España”, asegura.
Fernando VII tardó en reaccionar casi tres meses. Fue necesario que una gran multitud rodeara el Palacio Real de Madrid para que atendiera a las exigencias de Riego. Lo hizo con un manifiesto que incluía la histórica proclamación por la que fue apodado El felón, en relación con su deslealtad: “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”. Así comenzaba el Trienio Liberal, un sueño breve que acabó con Riego guillotinado en la Plaza de la Cebada de Madrid por orden del propio monarca, que no había dejado de maniobrar para hacer fracasar el ensayo liberal y que se consumó con la entrada en España de los Cien Mil Hijos de San Luis comandados por el duque de Angulema. “Riego asistió solo a su final, abandonado por todo el mundo. Fue un hombre de pocas luces, un mito inconsistente construido sobre un personaje que estaba hecho con una cera que ardía mal”, insiste el profesor Moreno Alonso.
No obstante, recuerda Guerra, “no está nuestra historia contemporánea tan llena de personajes que hayan dado su vida por defender los valores democráticos constitucionales como para dejar pasar un aniversario redondo, 200 años, sin recordar al general Riego. Durante más de dos siglos en España no se alcanzó la construcción de un Estado moderno porque las fuerzas reaccionarias del momento se conjuraban para impedirlo: el trono, la espada, el altar y las grandes fortunas agrarias. El principio liberal que proclama el liberal Riego se confirma con la Constitución del 78, que se mira mucho en la del 12, con un Ejército que asume el papel que le consigna la Constitución y con un monarca —en realidad son dos— que defienden la democracia constitucional, en febrero de 1981 y en octubre de 2017 como fechas culminantes”.


viernes, 15 de febrero de 2019

EL atentado contra Alfonso XIII


Cánovas, Canalejas, Alfonso XIII, Dato...etc...en la España de hace poco más de un siglo se estilaba el magnicidio, en ocasiones se consiguió, otras se fracasó, otras nunca se supo la verdad realmente (ver los enlaces sobre Prim)


Hoy hablamos del intento de atentado contra el rey Alfonso XIII el día de su boda, no era el primero ni sería el último, pero fue el más famoso:

El 31 de mayo de 1906 día que contraían matrimonio el rey Alfonso XIII con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg, durante el trayecto de regreso desde la iglesia de los Jerónimos donde se habían casado al Palacio Real. Sufrieron un atentado en la calle Mayor cuando pasaron el cruce con la calle San Nicolás y al llegar el tiro frente a la embajada Italiana (actual Instituto Italiano de Cultura) Numero 88 actual 84, el anarquista Mateo Morral lanzó contra la carroza real un ramo de flores el cual contenía una bomba. La bomba llamada de inversión, conocida como bomba de Orsini, como la del atentado del Liceo, de fabricación casera estaba oculta en un ramo de flores que arrojó desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba, cuarto piso del número 88 de la calle Mayor. La bomba en su caída tropieza con los cables del tranvía hecho que desvía la trayectoria de la bomba y en lugar de caer sobre la carroza real cae sobre el público cercano, matando a 25 personas y dejando heridas alrededor de 100. Los reyes resultarían ilesos.

La policía rodea el lugar y encuentra en la habitación donde se alojaba el anarquista un saco de viaje de piel lujosa con un neceser en su interior, una gabán de tela, varios frascos de sustancias químicas, (que sospechan han sido usadas para la manufactura de la bomba) varias prendas de ropa blanca, un plano de Madrid donde se encontraba marcado con lápiz el itinerario de la comitiva real y un paño blanco con manchas de sangre.




Varios ministros habían recibido anónimos anunciando el atentado, incluso en Palacio había recibido un anónimo diciendo que la Princesa Victoria no se sentaría en el Trono y en el consejo de ministros celebrado de forma extraordinaria esa misma tarde se discutió si se habían tomado los medios necesarios para evitar el atentado y si se continuaban los festejos, o se suspendían debido al atentado, tomándose la decisión de no suspender los mismos.

Mateo Morral se traslada a Torrejón de Ardoz desde donde tiene organizado su regreso en tren a Barcelona; pero el 2 de junio fue reconocido por varias personas. Estas personas avisaron a un guarda jurado particular de campo, Fructuoso Vega, que le conminó a seguirle. Se entregó pacíficamente, pero cuando era conducido por el guarda al cuartelillo de Torrejón de Ardoz, Morral le mató de un tiro y se suicidó a continuación de un disparo en el pecho.




Mateo Morral (Sabadell, 1880 - Torrejón de Ardoz, 1906) fue un anarquista catalán. Nació en el seno de una familia rica de Sabadell, hablaba tres idiomas, en uno de sus viajes a Alemania se hizo anarquista. De vuelta en España decidió abandonar el negocio familiar y comenzó a trabajar con Francisco Ferrer Guardia como bibliotecario.

Como curiosidad cabe señalar que en plena Guerra Civil se renombró la calle Mayor como calle de Mateo Morral y se retiro el monumento a los fallecidos en el atentado. Terminada la contienda, ya con la dictadura, la calle volvió a su denominación origina y se coloco en 1963 el monumento que podemos observar en la actualidad.

Otra curiosidad, unos días antes aparece esto escrito en un árbol del parque del Retiro, un mensaje grabado por Morral
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Investigaciones recientes ponen en duda el suicidio del regicida, sugiriendo que el anarquista en realidad fue ‘suicidado’.

Mateo Morral, con el disparo en el pecho que no pudo hacerse él mismo. No es a quemarropa
Mateo Morral, con el disparo en el pecho que no pudo hacerse él mismo. No es a quemarropa - ABC
El cadáver de Mateo Morral, fue expuesto tras su muerte
El cadáver de Mateo Morral fue expuesto tras su muerte



https://www.rutasconhistoria.es/loc/atentado-alfonso-xiii




miércoles, 5 de diciembre de 2018

Los coloraos

Terminado el tema del primer tercio del XIX, os pongo un episodio cercano de la monarquía de Fernando VII


Los Coloraos


Galdós tituló a uno de sus episodios nacionales “El terror en 1824” , la represión que Fernando VII ejerció tras su vuelta al poder absolutista en octubre de 1823. Rafael del Riego, aclamado años antes, era insultado y vejado camino del cadalso por parte de las masas.
Fernando VII no sólo recuperaba el poder total, sembraba el miedo para que no volviera a pasar – y lo consiguió-, es lo que tienen países como el nuestro, tradiciones basadas en la irracionalidad, la sangre y  la crueldad `per se´.
Entre esas tradiciones, el nuestro es un país de abundantes políticas dictatoriales por y sin la gracia De Dios, golpes de Estado, represión y dictatorcillos con y sin corona.
Ahora que para algunos parece una prioridad quitar el monumento de ‘Los coloraos’ de la Plaza vieja -lo que tendría que preocuparles es darle vida a esa zona, no si el monumento tapa las “vistas”- vamos a contar la historia de lo que pasó.
El personaje base de este momento es el ya nombrado Fernando VII, un rey que en la actualidad seguramente tendría sus admiradores entre parte de la caspa política y periodística patria, los ‘cuñados’ de la historia andarían hablando dentro de su neoliberalismo, de sus virtudes y patriotismo pensando que los coloraos eran unos rojos bolcheviques cuando en realidad eran liberales en su mayoría, burgueses que ni mucho menos tenían en su ADN la defensa de los derechos de la mayoría ni de un sistema político que no contemplara a un rey…pero bueno, el caso es que el nefasto rey borbón , llamado el deseado, aunque a mi me gusta más su otro apodo, ‘felón’, un dictador con corona por la gracia De Dios, aprovechó el instinto patrio de la invasión napoleónica para legitimar todas sus tropelías una vez recuperado el trono en 1814.
Hasta 1820 se pasó por el arco del triunfo la constitución de 1812 y fué cobrándose sus venganzas. El 1 de Enero de 1820, el capitán Rafael del Riego se alzó en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) y sus  palabras (…) <<España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto, ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la Nación. El Rey, que debe su trono a cuantos lucharon en la Guerra de la Independencia, no ha jurado, sin embargo, la Constitución, pacto entre el Monarca y el pueblo, cimiento y encarnación de toda Nación moderna. La Constitución española, justa y liberal, ha sido elaborada en Cádiz, entre sangre y sufrimiento. Mas el Rey no la ha jurado y es necesario, para que España se salve, que el Rey jure y respete esa Constitución de 1812, afirmación legítima y civil de los derechos y deberes de los españoles, de todos los españoles, desde el Rey al último labrador (…) Sí, sí, soldados; la Constitución. ¡Viva la Constitución! >>
(…)dieron lugar al conocido Trienio Liberal donde el rey felón tuvo que aceptar -seguir gobernando- pero acompañado de la constitución. Pero claro, estos dictadores coronados no iban a aceptar la “democracia”, así que fue maquinando la forma de recuperar el poder absoluto, para ello tiró de sus parientes franceses -también recientemente colocados de nuevo en el trono por las potencias europeas- y de igual forma que con Napoleón en 1808, otro ejército francés (los cien mil hijos de San Luis) entraron para acabar con el Trienio y situar a Fernando otra vez bajo el absolutismo- decir tiene que la respuesta esta vez del pueblo español no se pareció en nada a la de mayo de 1808-.
La represión de 1814-1820 fue light comparada con la que se inició en Octubre de 1823, el propio Riego fue ahorcado y decapitado. Algunos liberales exiliados en países como Francia o Inglaterra buscaron ya en 1824 la manera de revertir esta situación. La provincia de Cádiz fue el lugar donde se intentó reunir dinero, barcos y soldados para volver a proclamar el fin del absolutismo.
Uno de esos intentos ocurrió con un grupo de 49 voluntarios que partieron el 6 de agosto de 1824 desde Gibraltar hasta Almería. Iban uniformados con casacas rojas (indumentaria del ejército inglés) y liderados por el coronel Pablo Iglesias González (también partícipe en el trienio liberal y que tuvo que huir a Gibraltar en Octubre de 1823).
Su aventura transcurre en un bergantín con bandera inglesa de nombre “El Borrascas” y tardaron más de lo previsto en llegar a Almería, sucedió el 14 de agosto en una playa cercana a la capital, ya no valía el factor sorpresa pues las autoridades estaban avisadas, el poco apoyo y el amurallamiento de la ciudad les hizo desistir del plan, acorralados, algunos consiguieron huir hasta Sierra Alhamilla y fueron atrapados, otros como el propio Iglesias fue atrapado el 22 de agosto en Cullar Baza.
Unos 22, sin juicio previo, fueron ejecutados de rodillas y por la espalda en la Rambla Belén justamente el día 24. Iglesias fue trasladado a Madrid, si tuvo juicio y fue ahorcado al año siguiente. Como pasó con Riego, los cuerpos de los 24 iban a ser dejados allí mismo para escarnio popular como hicieron con Riego (al que decapitaron) y aunque no está muy claro de qué forma, sus cuerpos fueron retirados, de hecho, sus huesos parecen estar en una fosa abandonada del cementerio de Almería.
A partir de 1838 (ya sin Fernando) comenzaron los homenajes en la fecha del 24 de Agosto, desde finales del XIX había un monumento que los recordaba en la Plaza Vieja hasta 1943 que llegó a la ciudad otro dictador (sin corona) y por orden del primer alcalde franquista (Vicente Navarro Gay) y de la Falange se demolió el monumento para que no se molestara el dictador. Durante la dictadura siguieron los homenajes (en silencio, claro) y hasta finales de los 80 no se estableció el actual monumento  a los coloraos también conocido como ’pingurucho’.