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domingo, 24 de mayo de 2020

¡Se sienten, coño'!


Pues no, no es una orden para que empiece la clase, al menos porque la mayoría de los profes somos más educados y menos golpistas que el autor de esa celebre frase de nuestra historia reciente (al menos porque fue escuchada y vista por TV, a saber lo que diría en su momento el general Pavía)

Esta frase es de Antonio Tejero, teniente de la Guardia Civil, que el 23 de Febrero de 1981 le tocó ser el protagonista - y posiblemente marioneta- del último golpe de Estado patrio. Y sí, ya sé que alguno dirá que el gobierno de Tal o el gobierno de Cual también son o eran golpistas...pero vamos, por suerte y con la historia que tenemos, le podremos poner otros adjetivos, pero el golpe de Estado y el Pronunciamiento militar es patrimonio del ejército o la Guardia Civil en los numerosos casos que desde Fernando VII se han dado


Pero empecemos , si te dicen 23F ¿De qué hablamos? 

El golpe de Estado de 1981, también conocido como 23-F por su fecha, fue un intento fallido de golpe de Estado perpetrado el 23 de febrero de 1981 por algunos mandos militares en España, encabezados por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero. De ahí que también se le conozca popularmente como el golpe de Estado de Tejero.

Los episodios centrales fueron el asalto al Palacio de las Cortes por un numeroso grupo de guardias civiles a cuyo mando se encontraba Tejero, ocurrido durante la votación para la investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, del partido UCD, así como la ocupación militar de la ciudad de Valencia en virtud del estado de excepción proclamado por el teniente general Jaime Milans del Bosch, capitán general de la III Región Militar.

Pausa: ¿Milans del Bosch? ¿De qué me suena?, pues este ilustre apellido es el de Javier Milans del Bosh, el señor que manipuló los datos del bombardeo de Guernica por los alemanes (por ejemplo), pero el más famoso de este apellido es Jaime, un militar heroico del bando de Franco que defendió el Alcázar de Toledo en la guerra civil o que fue con la división azul en la segunda guerra mundial a luchar junto al bando de Hitler....y sorpresa, uno de los cabecillas del 23F (Spoiler...se fue de rositas, indultado en 1990)



El Origen del golpe

El golpe se encuentra estrechamente relacionado con los acontecimientos vividos durante la Transición española. Cuatro elementos generaron una tensión permanente que el Gobierno de Adolfo Suárez no logró contener: los problemas derivados de la crisis económica, las dificultades para articular una nueva organización territorial del Estado, las acciones terroristas protagonizadas por ETA y la resistencia de ciertos sectores del ejército a aceptar un sistema democrático.

Los primeros síntomas de malestar en el ejército aparecieron en abril de 1977 con motivo de la legalización del Partido Comunista de España (PCE). En noviembre de 1978 tuvo lugar la desarticulación de la Operación Galaxia, una intentona golpista que planeaba un golpe de Estado contra el Gobierno de Suárez. Su principal responsable, Antonio Tejero, fue condenado a 7 meses de prisión. Tejero protagonizaría años más tarde este golpe del 1981 (tampoco lo vieron venir, como pasó en la II república)


Crisis del Gobierno

La debilidad creciente de Suárez en el seno de su propio partido propició la presentación de su dimisión como presidente del Gobierno y presidente de la UCD el 29 de enero de 1981. Días después se producían incidentes en el país vasco y más acciones de ETA que incrementaron la tensión en la sociedad. Tras una ronda de contactos con los líderes de los partidos políticos,​ el rey Juan Carlos I designó a Leopoldo Calvo-Sotelo candidato a presidente el 10 de febrero y el día 23 iba a votarse su investidura en segunda votación, ya que la primera fue el día 20 y no prosperó al no contar con mayoría absoluta.

El Golpe

A las 18:00 horas de la tarde del 23 de febrero de 1981 empezaba la segunda votación nominal para la investidura de Calvo-Sotelo y el primer diputado en votar fue José Manuel García Margallo.​ A las 18:23 horas, cuando iba a emitir su voto el diputado socialista Manuel Núñez Encabo,​ se inició la Operación Duque de Ahumada,​ en referencia al fundador de la Guardia Civil. Según el plan trazado, un grupo de 200 guardias civiles,​ subfusil en mano, irrumpió en el hemiciclo del Congreso de los Diputados encabezados por Tejero.

Éste, desde la tribuna, gritó "¡Quieto todo el mundo!" y dio orden de que todos se tirasen al suelo. Como militar de más alta graduación allí presente y como vicepresidente del Gobierno, el teniente general del Ejército de Tierra Gutiérrez Mellado se levantó, se dirigió a Tejero y le ordenó que se pusiera firme y le entregase el arma. Tras un brevísimo forcejeo de Gutiérrez Mellado con varios guardias civiles, Tejero efectuó un disparo al aire que fue seguido por unas ráfagas de los subfusiles de los asaltantes. El comunista Santiago Carrillo y el ex presidente Suárez se mantuvieron sentados en sus escaños.

A las 19:40 horas, Tejero cogió por el brazo a Suárez, y ambos salieron del hemiciclo. Se dirigieron a una habitación donde Suárez pidió a Tejero que se explicara, pero el golpista le desautorizó. Pasadas las 20:00 horas, otros cinco diputados fueron separados del resto: el vicepresidente del Gobierno, teniente general Gutiérrez Mellado; el líder de la oposición, el socialista Felipe González; el segundo en la lista del PSOE, Alfonso Guerra; el líder comunista, Santiago Carrillo;​ y el ministro de Defensa y presidente de UCD, Agustín Rodríguez Sahagún.

Poco después de la entrada de Tejero al Congreso y siguiendo el plan previsto, se sublevó en Valencia el Capitán General de la III Región Militar, Jaime Milans del Bosch. Este desplegó la División Motorizada "Maestrazgo", con dos millares de hombres y cincuenta carros de combate, a las calles. Los efectivos se desplegaron desde el puerto de Valencia hasta el centro de la ciudad, donde apuntaban a los edificios institucionales, como el Ayuntamiento o las Cortes valencianas.

El papel del Rey

El controvertido papel del Rey es por hoy todavía una figura de debate histórico. Se da por hecho que la negativa del rey Juan Carlos I a apoyar el golpe permitió abortarlo a lo largo de la noche. El monarca se aseguró mediante gestiones personales y de sus colaboradores la fidelidad de los mandos militares, aunque algunas fueran ambiguas.

A la 1:14 minutos de la madrugada del día 24 de febrero​ se emitió a través de la primera cadena de TVE un mensaje del rey, vestido con uniforme de Capitán General de los Ejércitos, grabado una hora antes en su despacho del Palacio de la Zarzuela. El monarca se dirigió a la nación para situarse contra los golpistas, defender la Constitución, llamar al orden a las Fuerzas Armadas en su calidad de Comandante en Jefe y desautorizar a Milans del Bosch.​ A partir de ese momento el golpe se dio por fracasado.

Hacia la 1:00 de la madrugada, Milans del Bosch recibió la llamada del Rey ordenándole retirar las tropas. y obedeció. Sin embargo, Tejero resistió hasta el mediodía del día 24. Hacia las 10:00 horas se permitió la salida de las diputadas del Congreso, a las 10:30, negoció con Armada las condiciones de su rendición. Las condiciones incluían su salida sin la presencia de periodistas y que los guardias de rango inferior hasta teniente no serían juzgados. La Zarzuela dio su conformidad al acuerdo. Este pacto se conoce como el pacto del capó, ya que se firmó sobre el capó de un Land Rover.

¿Qué pasó realmente?

Tras el golpe quedaron algunos interrogantes, especialmente referidos al papel de cada uno de los principales golpistas y especialmente a las intenciones y apoyos de Armada. Fueron condenados a 30 años de reclusión, como principales responsables, Milans del Bosch, Alfonso Armada y Antonio Tejero Molina.

Tampoco ha sido suficientemente aclarado el papel desempeñado por el comandante del entonces denominado CESID,​ hoy Centro Nacional de Inteligencia, José Luis Cortina, absuelto en el juicio por falta de pruebas, si bien el capitán Gómez Iglesias, un subordinado suyo, fue condenado por organizar la llegada de los guardias civiles asaltantes al Congreso utilizando vehículos, placas de matrícula falsas y equipos de transmisiones pertenecientes a la escuela de agentes operativos del CESID.

Se da por hecho que la identidad secreta del popularmente conocido como 'Elefante Blanco', era el general Armada (otro participante en la GC y la división azul), militar promotor del golpe al que Tejero esperaba en el Congreso de los Diputados para hacerse cargo del gobierno. A las 00.30 de la noche del 24 de febrero el general Armada dió la contraseña a los guardias civiles que custodiaban la entrada al Congreso: "Duque de Ahumada".

Armada, el cerebro del golpe, era muy amigo y padrino del rey Juan Carlos, y había sido Secretario de la Casa Real durante años. Sin embargo, su plan B de tomar el Gobierno y hacer una mezcla de democracia y golpe militar fracasó al negarse la Casa Real a aceptar el trato. ¿Un Primo de Rivera/Alfonso XIII parte 2?

En los últimos tiempos, diversos autores, identifican al rey Juan Carlos I con la figura del 'elefante blanco', cuestión que quedará probada o desmentida cuando sean desclasificados los documentos relativos a aquel episodio negro de nuestra joven democracia (ya dijimos en las clases que faltan años para ello y que el exrey Juan Carlos I tendrá 93 años).

Sorpresa GIFs | Tenor
Estos autores coinciden en afirmar que la estrategia de la casa real y sus cómplices en el ejercito y en la política no era otra que la de lavar la cara a una institución a la que la mayoría de los españoles identificaban con la dictadura franquista.

Recordemos que mucho se ha dicho que la democracia la trajo Juan Carlos I al morir Franco, en 1981, además, la salvó
Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir on Make a GIF


(Gran parte de la información sacada del diario LA VENTANA DE CLM)

sábado, 23 de mayo de 2020

El Fantasma de la Transición

Cualquiera que haya nacido durante la Transición, crecido en la nueva democracia de ella salida y madurado con la consolidación de la democracia habrá escuchado que la Transición fue MODÉLICA, un ejemplo a seguir, de hecho, en los libros de texto de secundaria ese podría ser el resumen del periodo del 76 al 82. 

Siendo ciertas algunas cosas que en los apuntes y en las clases ya señalamos, tenemos que volver a señalar uno de los mantras que casi en cada tema hemos repetido este curso (y que por desgracia este año no podrá formar parte de vuestro discurso sobre el profe de historia en la puesta de bandas):
"No podemos contar la HISTORIA que nos hubiera gustado que pasara, contamos la que OCURRIÓ"

Por lo tanto, Transición modélica,  es una afirmación muy gruesa. Ya hemos visto varios ejemplos de ello y en este artículo vamos a señalar otro, curiosamente (como suele pasar en varios asuntos más) nos sirve no solo para desmontar un falso mito, también vuelan de un plumazo algunos de los mantras de otras épocas, por ejemplo, uno de los mantras del Franquismo para justificar el golpe de Estado era el de "la violencia durante la II República" (como si hubiese sido la única época y provocada -evidentemente- por los 'rojos')




Y es que durante la Transición se produjeron 591 muertes (digamos que 'políticas'), hubo violencia, miedo y un clima de que la democracia se fuera al traste por la habitual manía de una parte de la sociedad de perder su comodidad labrada durante años.

Para que te hagas una composición y comparativa, en 1936 tras la victoria del Frente Popular y hasta la Guerra Civil (Febrero a Julio) hubo entre 262 muertes si coges los datos de Rafael Cruz y 486 si coges los del diario ABC

A continuación reproduzco  un artículo del periodista Alejandro Torrús:

El caso más sonado fue el 24 de enero de 1977, Alejandro Ruiz, abogado laboralista de Comisiones Obreras, acudió como cada día al local que el sindicato tenía en la céntrica calle de Atocha. Ruiz se encontraba en una reunión con otros ocho compañeros. En el ambiente de la ciudad se respiraba el miedo. Ellos sabían que en la España de la época corrían peligro. Pero nadie imaginaba algo así. A las 22.40 horas de la noche un grupo de tres pistoleros asaltó el despacho. Preguntaron por Joaquín Navarro, histórico líder de Comisiones Obreras. No estaba. Desde entonces, nada fue igual

De los nueve abogados que se encontraban en la sala cinco murieron en el acto: Luis Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Javier Sauquillo, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez. Cuatro lograron salvar la vida: Luis Ramos, Miguel Sarabia, Dolores García y el propio Alejandro.


El mismo 24 de enero, horas antes de la matanza de Atocha, un bote de humo lanzado por la Policía impactó en la frente de la estudiante universitaria Mariluz Nájera, causándole la muerte. En ese momento, Mariluz se encontraba en la manifestación protesta por el asesinato de otro joven estudiante un día antes: Arturo Ruiz, quien fue tiroteado por un grupo de extrema derecha durante una manifestación que pedía la amnistía para los presos políticos que aún estaban encarcelados.

“La Transición no es el cuento de hadas que nos cuentan. Cada vez que había una fecha decisiva para el cambio político se recrudecía la violencia política en la calle. El objetivo era que la calle no fuera de izquierdas, así como controlar el proceso sin tocar a los franquistas ni los grandes capitalistas. Se pretendía desestabilizar y frenar el proceso democrático”, analiza Mariano Sánchez, autor de la obra La Transición Sangrienta (Península).


Los datos que aporta Mariano Sánchez en su obra son demoledores. Entre 1975 y 1983, se produjeron 591 muertes por violencia política (terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha, guerra sucia y represión). De ellos, nada menos que 188 de los asesinados, los menos investigados, entran dentro de lo que el autor denomina violencia política de origen institucional. Es decir, los asesinatos “desplegados para mantener el orden establecido, los organizados, alentados o instrumentalizados por las instituciones del Estado”, explica Mariano Sánchez.

“Un ejemplo: al estudiante Arturo Ruiz lo mató un miembro de los guerrilleros de Cristo Rey de los que ayudaban a la policía a reprimir las manifestaciones. Es lo que entonces se llamaban grupos de incontrolados", agrega.

Los grupos incontrolados de extrema derecha causaron 49 muertos; los grupos antiterroristas asesinaron a 16 personas, principalmente del entorno de ETA y el GRAPO; la represión policial le costó la vida a 54 personas; 8 personas fueron asesinados en la cárcel o en comisaría; 51 murieron en enfrentamientos entre la Policía y los grupos armados; mientras que ETA asesinó a 344 y el GRAPO a 51.

Y un dato más. Sólo en 1977, la policía cargó contra 788 manifestaciones en España, el 76% del total. Había que controlar la calle porque, no hay que olvidar, la vía pública tenía un dueño.

La violencia no cesó tampoco una vez aprobada la Constitución. En 1980, 30 personas fueron asesinadas por “violencia política de origen institucional”. Entre los numerosos atentados quedó grabado en la memoria el secuestro y asesinato en Madrid de la dirigente estudiantil Yolanda González, militante del trotskista Partido Socialista de los Trabajadores, un pequeño grupo político que provenía de una escisión de la Liga Comunista Revolucionaria.

Yolanda, de apenas 18 años, fue secuestrada y ejecutada por un comando fascista compuesto por militantes de Fuerza Nueva, comandado por Emilio Hellín Moro, y organizado por el jefe de seguridad del partido de Blas Piñar. “La asesinaron y dejaron su cuerpo tirado en una carretera comarcal. Le quitaron la vida un tiro en la sien disparado por Hellín Moro, quien hoy vive plácidamente, a pesar de haber de que fue condenado a más de treinta años por el asesinato y secuestro de Yolanda”, escribe Sánchez.

La indulgencia de la justicia con los asesinos de extrema derecha de la Transición fue la tónica habitual. “Hay que partir de la base que los encargados de investigar los terrorismos era la misma gente que antes estaba en la Brigada Político Social de Franco. No se hizo una limpieza en las instituciones. (nota que añado "Recordemos al torturador de la brigada político social de Franco, Billy el Niño, muerto hace unos días por Covid 19 pero que murió con una pensión del Estado - por los palos prestados- y sus condecoraciones intactas")

La connivencia de la Justicia con los asesinos de ultraderecha se ejemplifica, una vez más, con el caso de la matanza de Atocha. Antes incluso del comienzo de la vista, el juez instructor del caso, Gómez Chaparro-que provenía del Tribunal de Orden Público- concedió un permiso de fin de semana a Fernando Lerdo de Tejada, sobrino de una secretaria de Blas Piñar (fundador de Fuerza Nueva) e imputado en la causa por asesinato.

Lerdo de Tejada jamás regresaría a la cárcel de Ciudad Real y, hasta hoy, permanece desaparecido. Su delito prescribió en febrero de 1997. Los otros dos imputados por el asesinato de los abogados, Fernández Cerrá y García Juliá, sí fueron juzgados y condenados, cada uno, a 193 años de cárcel (cumplieron 15 y 14 años respectivamente). Además, el secretario provincial del Transporte de Madrid, Francisco Albadalejo Corredera, fue condenado a 73 años de prisión por haber dado la orden

Nunca se investigó más arriba de Albadalejo. Las sospechas de que el asesinato fue organizado desde élites políticas cercanas al franquismo han circulado siempre entre los abogados supervivientes y su círculo. Sin embargo, nunca se investigó

“Nos movemos en un tiempo muy difícil entre la memoria y el olvido, pero sin memoria no se puede tener futuro. La democracia le costó la vida a cientos de personas. No fue fácil llegar hasta aquí ni construir una democracia en la que todos tenemos cabida. Recordémoslo”, sentencia Alejandro Ruiz.

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Conclusión: Con este tipo de cuestiones, unidas a que los crímenes del franquismo no se investigaron, miles de muertos siguen en las cunetas...etc, cuanto menos, lo de modélica Transición se antoja algo excesivo.

Dos curiosidades, el primer discurso de Navidad de Juan Carlos I poco más de un mes de la muerte de Franco da la sensación de lo costoso que fue cerrar página (bueno..ni mucho menos se ha cerrado)


"Todo atado y bien atado" (una frase que tiene mucho significado)



viernes, 11 de mayo de 2018

Los "pequeños" detalles de la democracia


Este es uno de esos detalles por los cuales no podemos presumir de democracia; monumentos, fundaciones, partidos, calles..etc dedicados a lxs culpables de una guerra y una dictadura ¿Os parece normal?
Franco, Primo de Rivera y otras figuras del franquismo conservan 1.143 calles en España
https://politica.elpais.com/politica/2018/05/09/actualidad/1525863933_856305.html