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miércoles, 23 de septiembre de 2020

El silencio de otros

 Si no habéis visto "El silencio de otros", esta noche tenéis la oportunidad de hacerlo. Este duro y necesario documental ha recibido dos premios #Emmy : Mejor Documental y Mejor Documental Político.

🕙 22:00h

📺 La2 

domingo, 10 de mayo de 2020

Luchadores sin móviles (parte 2)

  Fuente: Cadena Ser

Entre siete y nueve mil guerrilleros combatieron contra el régimen franquista

Dicen que todo español lleva un guerrillero dentro. La lucha de la guerrilla antifranquista, los llamados "maquis" es un epígono de la guerra civil. Los que la escribieron fueron gente del pueblo, variopinta, y como en toda lucha cometieron errores, se dejaron llevar a veces por la rabia o la desesperación. Pero en su mayoría, tenían muy a gala ser los últimos defensores de la república.

Cuando la guerra civil acabó en 1939, muchas personas de ideología republicana marcharon al monte y emprendieron una lucha desde las sierras españolas. Otros lo hicieron por el acoso sufrido por las fuerzas del orden. La lucha guerrillera duró hasta 1952, pero sus coletazos alcanzarían hasta los años sesenta. Los guerrilleros se sentían una prolongación del Ejército republicano. Sin embargo, la historia oficial hasta el momento los considera como "bandoleros"

La realidad de aquellos años estaba compuesta de contraseñas, complicidades, disimulo y miedo. Era un heroísmo cotidiano, hecho de claves y de miradas, de palabras a media voz y protagonizado por guerrilleros de la montaña y sobre todo por los guerrilleros del llano, los enlaces. Porque si los que combatían al régimen franquista en los montes y sierras de España aún tenían armas para defenderse, los enlaces, muchas veces mujeres o niños, estaban inermes ante la dictadura. Frente a unos 7.000 guerrilleros, el número de enlaces fue diez, veinte veces mayor. Según cifras oficiales hubo 20.000 enlaces detenidos. Otros murieron a manos de las fuerzas de la Guardia Civil, que les aplicó la "ley de fugas", les torturó o les fusiló. Entre los enlaces algunos se convirtieron en delatores para salvar la vida. La guerrilla es una historia de héroes y villanos que tiene numerosas zonas grises.

Las zonas de actividad guerrillera fueron aquellas que tenían unas características geográficas que la hacían posible, como las cadenas montañosas. Esa fue su cara y su cruz. Si por un lado permitió la supervivencia de partidas con mucha movilidad, por otro redujo la actividad guerrillera a territorios poco poblados y aislados. La guerrilla en España no fue homogénea, no hubo una, sino muchas guerrillas. Hay diferencias no solo regionales, sino hasta provinciales.

Franco mandó silenciar los informes sobre la oposición armada y los esfuerzos que se hacían para combatirla. Sin embargo, lejos de las ciudades y de la realidad que se vivía en muchas zonas, en lo más escarpado de los montes, un grupo de hombres y mujeres, a pesar de todo, siguieron luchando. Para muchos, fueron los últimos románticos. Para el régimen, nada más que bandoleros.

Inicios

Los orígenes del maquis en España hay que situarlos en los contingentes humanos que, frente al avance de las tropas franquistas, van echándose al monte. Esto es, dada la inseguridad creada por la represión de los sublevados, son muchas las personas implicadas en movimientos políticos de izquierdas que deciden no entregarse, pasando a convertirse en lo que se dio en llamar huidos. Estas gentes, en ocasiones simples simpatizantes, se escondieron mayoritariamente en sus casas o casas de familiares, siendo en un principio una minoría la de los que buscaron refugio en las montañas. A estos primeros huidos se fueron añadiendo desertores y evadidos de penales y campos de concentración. Estos grupos dispersos fueron el germen de las posteriores agrupaciones guerrilleras.

La palabra proviene del vocablo francés maquis, que viene a su vez del corso y del italiano macchia, que equivale a paisaje de arbustos, matorrales (maquia).

El carácter político de las guerrillas fue tan plural como lo había sido el bloque republicano en el transcurso de la contienda, con presencia importante de comunistas, socialistas y anarquistas. Sin embargo, por diversas causas, entre ellas el empeño del PCE hasta 1948, el predominio comunista fue ganando peso en relación a las demás corrientes.

En el bando republicano pronto se toma conciencia de las posibilidades que ofrece una guerra de guerrillas en la retaguardia enemiga. La idea fructifica en la creación, a iniciativa de Juan Negrín, a la sazón jefe del Gobierno y ministro de Defensa, del XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero en octubre de 1937. Este nombre era el utilizado para el ejército republicano vasco hasta el desmoronamiento del frente del norte.


La retirada: los campos franceses

 

Cientos de miles de soldados republicanos y población civil pasaron la frontera francesa ante el avance franquista en Cataluña. Una vez en Francia, fueron recluidos en campos de concentración por las autoridades galas. En total había 22 campos en Francia y, en el norte de África, 6 En estos campos comienzan a reorganizarse las fuerzas políticas antifranquistas.

En el campo de Argelès-sur-Mer tienen lugar una serie de reuniones, en las que participan el Partido Comunista de España (PCE) y las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), que culminan en octubre de 1940 con la decisión de organizar la acción antifascista en la Francia no ocupada, junto con los franceses, contra los ocupantes y el gobierno títere de Vichy.

La formación de la AGE

La participación de los exiliados republicanos españoles en la resistencia francesa comenzó en julio de 1941 tras la invasión de la Unión Soviética por la Alemania nazi y se desarrolló en el marco de la Unión Nacional Española (UNE) 

En mayo de 1944 las unidades exclusivamente españolas de los Franc-Tireurs et Partisans fueron reconocidas como tales bajo la denominación de Agrupación de Guerrilleros Españoles (AGE), integrada por unos 9.000 hombres, y que a partir de entonces inició una nueva estrategia militar, pasando de los sabotajes y acciones aisladas al ataque frontal contra las unidades aisladas de la Wehrmacht, consiguiendo liberar numerosas localidades del sur de Francia. Todos los componentes de la AGE consideraban la lucha en Francia contra los ocupantes alemanes y la milicia vichista como el preludio del combate para liberar España.

Mientras en Francia los exiliados se organizaban para combatir al nazismo, en España se fueron articulando grupos guerrilleros conformados prácticamente en exclusiva por huidos

La invasión del valle de Arán

La operación más espectacular del maquis español es la entrada en España de entre 4000 y 7000 guerrilleros por el Valle de Arán y otras zonas del Pirineo, bien equipados y con armamento pesado, el 19 de octubre de 1944, cuando la Wehrmacht ya había sido desalojada del sur de Francia. Fue denominada Operación Reconquista de España.

La operación Reconquista de España fue planeada por el Estado Mayor de la AGE. Para efectuar la invasión se creó la División 204ª, formada por 12 brigadas. Como responsable militar de la misma se nombró a Vicente López Tovar.

El objetivo de esta ofensiva era la conquista del sector de territorio español comprendido entre los río  Cinca y Segre y la frontera francesa. Posteriormente se declararía la zona conquistada bajo el gobierno de la República, por entonces en el exilio, para provocar un levantamiento general en toda España contra Franco. Hipotéticamente, ello obligaría a intervenir a los aliados para liberar España al igual que estaban liberando el resto de Europa.

El ataque principal por el valle de Arán se vio complementado por operaciones de distracción en otros valles pirenaicos durante las semanas previas, con objeto de distraer fuerzas enemigas.

El ejército guerrillero logró conquistar varios pueblos y aldeas, alzando la bandera republicana, llevando a cabo mítines antifranquistas en las plazas y controlando durante días parte de la frontera por donde entraron camiones con material y refuerzos. Sin embargo fracasó en la toma de Viella, principal objetivo de la operación, y finalmente, desbordados por la desventaja numérica y material, comenzaron la retirada.

En 1948 el PCE cambia de estrategia y, a instancias de Stalin, renuncia a la lucha guerrillera. Ello supone el declive de las agrupaciones, ya muy castigadas por la represión. Las Agrupaciones Guerrilleras pasan a denominarse Comités de Resistencia. La nueva orientación, sin embargo, no se hace efectiva sobre el terreno y, finalmente, la evacuación general es decretada en 1952. Esta evacuación afecta, fundamentalmente, a la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), con la que el PCE mantuvo una relación predilecta, mientras que otras organizaciones como la Centro - Sur, a partir de 1948, no recibieron ni siquiera ayuda para llegar a Francia.


El final de los últimos maquis

El declive y desaparición del maquis español se debió a diversos factores. Por un lado, el devenir del contexto internacional, que conforme viraba hacia la Guerra Fría fue haciendo evidente que no se podía contar con la intervención extranjera en la lucha contra la Dictadura. En este contexto se produce el cambio de estrategia del PCE, que abandona la vía guerrillera, suspendiendo el apoyo a las partidas. Pero el PCE no se limitó a suspender la ayuda táctica y estratégica a sus partidas guerrilleras, llegando incluso al asesinato de los jefes guerrilleros que se negaron a dejar el monte. Desde entonces las organizaciones anarquistas concentraron el máximo número de guerrilleros e infraestructura.

El bloqueo informativo fue total. Por esta razón fuera de las áreas afectadas prácticamente se desconocían las actividades del maquis. En las escasas ocasiones en que aparecieron noticias en la prensa, éstas siempre se refirieron a los guerrilleros con el nombre de bandoleros, a fin de despojar sus acciones de sentido político.

Poco a poco los guerrilleros se fueron quedando solos. En los últimos años se produjeron intentos de pasar a Francia para escapar del cerco. Las detenciones se sucedieron en estos últimos tiempos. Muchos guerrilleros y colaboradores fueron juzgados sumariamente y fusilados o encarcelados. Otros murieron a manos de la guardia civil en aplicación de la Ley de fugas.

Aunque el periodo de mayor actividad guerrillera comprende desde 1938 hasta comienzos de la década de los 50, algunas partidas continúan en pie de guerra, cada vez más acorralados. El final lo marcan las muertes a balazos del militante de la CNT Quico Sabaté en el 60; Ramón Vila Capdevila Caracremada, en el 63, ambos en Cataluña, y José Castro Veiga Piloto, en Galicia en marzo del 65.

Balance

Según un informe de 1950 de los servicios franquistas que habían luchado contra el maquis, entre 1943 y 1950 se registraron 8.054 «hechos delictivos», alcanzándose el máximo en 1946 (1.558 actos) y 1947 (1.463). En las acciones contra el maquis murieron 2.036 guerrilleros y 3.211 fueron hechos prisioneros, mientras que la Guardia Civil sufrió 243 muertos y 341 heridos. Fueron detenidas 17.861 personas como «encubridores» y «cómplices» de la guerrilla.


Luchadores sin móviles (parte 1)


La Política de No Intervención y la ayuda militar de las potencias fascistas. Desde el primer día del levantamiento militar que condujo a la Guerra Civil, los regímenes fascistas europeos –Alemania e Italia- junto con la dictadura conservadora de Salazar ayudaron militar y logísticamente a los sublevados, ante el fracaso del golpe de estado en el sentido de toma inmediata del aparato político-administrativo del Estado. Sin el paso del Estrecho de las fuerzas coloniales comandadas por el general Franco, seguramente la sublevación militar estaba condenada al fracaso, por lo que el mismo día 20 de Julio de 1936 Franco –bloqueado en África- envía a Luis Bolín y al marqués de Luca de Tena a Roma para solicitar a Mussolini inmediata ayuda para organizar un puente aéreo. Diez días después, el 30 de Julio, aterrizaban en el Protectorado español de Marruecos nueve aviones Savoia Marchetti, tras verificar el dictador italiano que Hitler iba a apoyar a Franco y que Francia y Gran Bretaña optaban por la no intervención, insistiendo en la 'cobarde' política de apaciguamiento hacia la Alemania nazi que conduciría finalmente a la Segunda Guerra Mundial. El régimen nazi concede enseguida la ayuda en aviones que se le pedía, de modo que el 26 de Julio llegan a Marruecos los primeros veinte aviones de transporte Junkers Ju 52 , acompañados de seis cazas Heinkel 51, que transportaron entre finales de julio y mediados de octubre de 1936 más de 13.000 soldados del Ejercito de Africa, además de 270 toneladas de material.
Leon Blum y Lord Halifax, impulsores del acuerdo de No Intervención

El 30 de Julio de 1936 Francia tuvo la evidencia material de la ayuda militar fascista al ejercito sublevado, cuando dos de los aviones enviados por Mussolini a Franco aterrizaron por error en la colonia francesa de Argelia. Ante el innegable hecho, el gobierno del Frente Popular francés planteó el proyecto de “no intervención” en la guerra de España, al que se sumó enseguida el ejecutivo británico. A finales de agosto de 1936, todos los estados europeos , excepto Suiza (27 en total) suscribieron el “Acuerdo de No Intervención en España”, decidiendo “abstenerse rigurosamente de toda injerencia, directa e indirecta, en los asuntos internos de ese país”, prohibiendo a continuación la exportación…reexportación y el transito a España, posesiones españolas o zona española de Marruecos, de toda clase de armas, municiones y material de guerra”. La supervisión del cumplimiento del acuerdo estaba a cargo del Comité de No Intervención, creado en Londres el 9 de Septiembre y en el que estaban representados las principales potencias europeas, incluidas La Unión Soviética, Italia y Alemania.

Desde el punto de vista jurídico el acuerdo ponía al mismo nivel a un Gobierno legal, democráticamente elegido, y a un grupo de militares rebeldes, algo insólito en el ámbito del Derecho Internacional. En el plano práctico, la primera medida tomada por el gobierno francés fue el cierre de la frontera con España el 13 de Agosto, mientras que Alemania, Italia y Portugal seguían enviando armas y municiones a los sublevados. El 28 de Agosto, casi el mismo día en que se firmaba el pacto de no intervención, se reunían en Roma los jefes de los servicios secretos militares de Alemania y de Italia –el almirante Canaris y el general Mario Roata- para proseguir los suministros de material bélico y las entregas de municiones, según las peticiones del general Franco 

 Ante el aislamiento internacional y la flagrante farsa de la política de no intervención, la República solicita ayuda militar a la Unión Soviética, a pesar de que esta ni siquiera contaba con embajada en Madrid. La primera petición la hace el gobierno Giral a los pocos días de producirse el golpe de Estado a través del embajador soviético en París. Stalin no responde a la petición porque no deseaba enemistarse con Gran Bretaña y Francia, con quienes pretendía llegar a algún tipo de acuerdo para frenar a la Alemania nazi. Por otro lado, muchos dirigentes soviéticos y de la Tercera Internacional pensaban que facilitar ayuda a España contribuiría a dotar de argumentos a los que sostenían que la revolución comunista española acechaba tras la fachada de defensa de la República (acordaros de uno de los argumentos repetidos hasta hoy, "la República iba a convertir a España en un país bolchevique, comuniiiiiissta...bla bla bla")
Fue el incumplimiento del Acuerdo de no Intervención lo que llevó a Stalin a modificar su postura, al considerar que si la República era derrotada aumentaría la amenaza de las potencias fascistas tanto sobre la URSS como sobre Francia. En total, la Unión Soviética envió a la República unos 700 aviones y 400 tanques, acompañados de unos 2000 técnicos, pilotos y asesores militares, además de 1699 piezas de artillería, 450.000 fusiles, 20. 846 ametralladoras y 30.000 toneladas de munición

Las Brigadas Internacionales El apoyo de la URSS a la causa república contribuyó decisivamente a la creación de las Brigadas Internacionales, ya que era este estado socialista quien controlaba y dirigía de facto el movimiento de la Tercera Internacional (que era conocida como la Internacional comunista)

 Tal y como se recoge en el punto 7 del acta correspondiente “se decide proceder al reclutamiento de voluntarios que tengan experiencia militar para ser enviados a España entre los obreros de todos los países”. Fue Francia, donde se había desarrollado un amplísimo movimiento popular de apoyo a la República española, la base territorial y organizativa de las Brigadas, bajo la dirección del Partido Comunista francés, encabezada por André Martý, con centro de reclutamiento en París. Frente a lo que afirmaba la propaganda franquista (otra historia contada durante décadas), estos voluntarios de la libertad no eran sólo de ideología comunista, muchos de ellos (se dice que el 50%) eran simplemente - que no es poco-,  antifascistas. Socialistas, anarquistas, hombres y mujeres sin partido, la inmensa mayoría obreros pero también poetas, artistas e intelectuales. Todos ellos confluyeron en la base de Albacete, donde tras pocas semanas de un entrenamiento rudimentario se les entregaba un viejo fusil para enfrentarse a las experimentadas tropas coloniales o las divisiones italianas pertrechadas con el armamento más moderno de la época. 

Según las estimaciones actuales, el número de brigadistas que combatieron en España ronda los 35.000 efectivos. Las naciones que más aportaron fueron Francia (8962) Polonia (3113), Italia (3002) y Estados Unidos con 2311 voluntarios. La gran aventura solidaria de las Brigadas Internacionales se cierra oficialmente el 28 de Octubre de 1938, con un gran desfile de despedida y homenaje, en un acto encabezado por el presidente de la república Manuel Azaña y el presidente del gobierno Juan Negrín, al que asistieron unas 250.000 personas. En total, lucharon unos 35.000 hombres y mujeres, de los que murieron en combate por las tierras de España unos 10.000.

¿Qué hubiese pasado sin la presencia de las Brigadas Internacionales?

Esta es una buena pregunta si la conectamos con la ayuda alemana e italiana, es decir, sin las Brigadas, la guerra hubiera terminado antes con total seguridad, ahora...¿Qué hubiese pasado sin la ayuda a Franco de Alemania e Italia?, pues ya lo vimos al principio de este documento, probablemente las tropas de Franco no hubiesen avanzado hasta las puertas de Madrid, quizás el carnicero de Badajoz, el general Yagüe no hubiera masacrado en Extremadura, ni el carnicero de Andalucía, Queipo de Llano se hubiese hecho con Andalucía...¿Hubiera existido la Desbandá?...en todo caso, no lo sabemos, pero si comparamos los efectivos de ambos lados, pudo ser posible.

En cuanto a las ayudas al bando sublevado, tenemos la Legión Condor alemana (unos 6000 hombres) y las divisiones del Corpo di truppe Volontarie italiano, en las que se encuadraron unos 40.000 hombres, más pequeños contingentes de combatientes portugueses e irlandeses, más unos 10.000 portugueses , a lo que habría que sumar los 70.000 marroquíes que formaron en los Regulares del ejército de África. En una guerra moderna, el material es tan o más importante que la masa de combatientes, y así llegaron al bando franquista 1359 aviones, 260 carros de combate, 1730 cañones.

En palabras del profesor Julián Casanova (historiador nada radical de izquierdas, podéis investigarlo) “frente al mito del peligro comunista y revolucionario, lo que realmente llegó a España a través de una intervención militar fue el fascismo”. Y en cuanto al material bélico afirma que el que “entró en la España republicana fue inferior al recibido por Franco y de peor calidad”. 

Tuvieron que pasar 20 años de la muerte de Franco para que España, el 26 de enero de 1996, el Congreso de los Diputados español concedió la nacionalidad española a los brigadistas si renunciaban a su nacionalidad propia, cumpliendo así la promesa realizada por Juan Negrín cuando estos abandonaron España cincuenta y siete años antes. Aun así, la mayoría de los veteranos optó por no renunciar.

Después, la Ley de la Memoria Histórica reconoció a los brigadistas la nacionalidad española , sin tener que renunciar a la suya propia. En junio de 2009, la embajada española en Londres entregó a varios brigadistas sus pasaportes españoles

El primer monumento a los brigadistas tras la guerra se inauguró el 28 de octubre de 1988, justo en el cincuentenario de la emotiva despedida que Barcelona brindó a las Brigadas Internacionales.

Otro monumento a los brigadistas en España puede verse desde 2012 en la Universidad Complutense de Madrid, aunque está en entredicho que se mantenga, hay algún monumento en Albacete y en varias ciudades del mundo, como podemos imaginar, en España son el blanco de las pintadas y ataques de los cachorros de extrema derecha, cuestión que no sorprende, puesto que en el monumento a los almerienses que murieron en el campo de concentración nazi de Mathaussen no hay año que no aparezca la esvástica nazi o el yugo y las flechas de la Falange





miércoles, 3 de abril de 2019

Consecuencias de la Guerra Civil


Terminando el bloque 10 y el tema de La Guerra civil, os publico una entrada con algunos datos de interés aquí en Andalucía y os llevaré a clase algún documento de esos años. Artículo de Juan Miguel Baquero

Andalucía es la región más castigada por el franquismo. Las cifras: al menos 45.566 ejecutados por los golpistas y tirados en 708 fosas comunes, más de 50.000 refugiados, unos 100.000 trabajadores esclavos, más de 60.000 andaluces expoliados y que sufrieron depuración profesional…

Son datos comprobados, hitos históricos. Trabajos realizados desde las nueve universidades andaluzas confirman los números. Y desmienten a los negacionistas. O los archivos públicos, las bases de datos y las investigaciones de hispanistas como Paul Preston o Ian Gibson.

Genocidio fundacional del franquismo

Los rebeldes tienen una estrategia clara: la pedagogía del terror. Los fascistas, sabedores del fracaso del golpe de Estado, matan y saquean pueblo a pueblo. La aplicación de la violencia extrema copia las matanzas de las guerras coloniales en el norte de África.
Los "enemigos de España" quedan deshumanizados al estilo de "los moros" en las batallas del Rif. Y el exterminio del rival ideológico es clave por el efecto paralizante, que limita la capacidad de respuesta y frena la resistencia. Es La justicia de Queipo, como narra en su libro el historiador Francisco Espinosa Maestre.

Los discursos golpistas como pruebas

Emilio Mola: "Hay que sembrar el terror… Hay que dar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros. Nada de cobardías".
Francisco Franco: "Salvaré a España del marxismo cueste lo que cueste". Periodista: "¿Significa eso que tendrá que fusilar a media España?". Franco: "He dicho a cualquier precio".
Juan Yagüe, el Carnicero de Badajoz: "Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Qué iba a llevar 4.000 prisioneros rojos conmigo?".
Las fuerzas republicanas no registran un plan similar. Las matanzas contra derechistas ocurren como episodios de violencia incontrolada y, en ocasiones, como respuesta contra ataques rebeldes. El Gobierno de España nunca promueve el asesinato sistemático de golpistas.

Un dato. La provincia andaluza que estuvo en manos republicanas hasta el final, Almería, fue con una diferencia sensible la que menos muertos registró: 367. Pero la memoria histórica del franquismo tira de fake news: "Todos mataron lo mismo". La frase es uno de los lugares comunes del franquismo sociológico. Aseveraciones que sirven para construir falsas equidistancias.

El terror: las fosas comunes

Andalucía fue la región más castigada por el genocidio fundacional del franquismo. En 708 fosas comunes hay al menos 45.566 víctimas, según el Mapa de Fosas de la Junta de Andalucía. Con un ejemplo: el Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, sigue tirado en una fosa. La aplicación sistemática del terror queda certificada en cada excavación arqueológica, como han contado en los últimos años los anuarios Las huellas en la tierra y Que fuera mi tierra.
Los números atestiguan las matanzas golpistas. Y las cifras, comparadas, hablan por sí solas. La dictadura en Argentina sumó en torno a 30.000 muertos en total. Tres provincias andaluzas superan estos dígitos: Granada (11.388 víctimas estimadas), Huelva (10.199) y Sevilla (9.304). Chile acumuló en torno a 3.000 desaparecidos forzados. Málaga casi el doble (5.638), como Córdoba (5.059).
La mayoría de estos asesinatos fueron realizados contra población civilen lugares donde no hubo guerra. Personas que fueron detenidas y secuestradas de forma ilegal, en muchos casos torturadas, y al final ejecutadas sin juicio ni posibilidad de defensa.

50.000 refugiados andaluces

En torno a 50.000 andaluces parten al exilio como derrotados en la guerra civil. Es una décima parte del número total en España. Huyen de la represión franquista. Y en muchos casos no regresan jamás.
Un libro, Los andaluces en el exilio del 39, radiografía este éxodo masivo. El texto, publicado por el Centro de Estudios Andaluces, está coordinado por el actual director general de Memoria Histórica del Gobierno, Fernando Martínez, con la participación de profesoras universitarias como Encarnación LemusInmaculada Cordero o Leandro Álvarez Rey, entre otros.
Las páginas del exilio republicano andaluz atesoran miles de historias anónimas. 
Más allá de Antonio Machado, Luis Cernuda o Juan Ramón Jiménez. De Diego Martínez Barrio, María Zambrano, Victoria Kent o Manuel Chaves Nogales.
El éxodo desde Andalucía afecta a campesinos, amas de casa, maestras, médicos, políticos, periodistas, sindicalistas… Refugiados con destinos dispares: desde Gibraltar a Argentina y México, de Francia a Rusia. O unos 1.500 andaluces que acaban internados en campos de concentración nazis.
En la odisea de los vencidos caben todos estos retratos sin nombre. También los niños de la guerra empujados a una huida que les lleva a tierras americanas en barcos como el Morelia o el Winnipeg. Y el exilio interior: el abandono, el olvido, el miedo y el silencio que afecta, sobre todo, a las mujeres marcadas como 'rojas'.
Lorca, cantautor
Federico García Lorca.

La represión 'especial' contra mujeres y homosexuales

Federico García Lorca, asesinado por sus ideas. Por poeta. Y por homosexual. Recibió "dos tiros en el culo por maricón", dijo uno de sus verdugos. Sus huesos siguen tirados en una cuneta. La Junta de Andalucía ha aprobado una nueva búsqueda de la fosa donde yace junto a un maestro republicano y dos banderilleros anarquistas, una intervención arqueológica que amenaza el anuncio de la extrema derecha de derogar la ley de Memoria Histórica.
Lorca es "el desaparecido más llorado del mundo", cuenta Ian Gibson en una entrevista exclusiva para eldiario.es Andalucía. El hispanista ha trazado el rastro lorquiano en obras como El asesinato de García Lorca. La represión del franquismo contra los disidentes sexuales cruzó la dictadura de cabo a rabo. Es la memoria LGTBi bajo Franco. Como testigo están los muros de la cárcel de Huelva.
La violencia franquista tiene una versión 'especial' contra las mujeres. Un ejemplo: Carmen Luna fue una de las muchas abanderadas del naciente feminismo con el que los golpistas quisieron acabar. Luna fue ejecutada.
El paradigma de la represión está en las fosas, con casos como las niñas violadas y asesinadas en El Aguaucho. O los experimentos que el doctor Antonio Vallejo-Nájera aplicó contra presas republicanas en busca del "gen rojo", en la cárcel de Málaga. Franco impuso un doble castigo a la mujer: de las bases emancipadoras republicanas, al sumisa y devota patriarcal del fascismo. "Para la mujer hay un antes y un después de la II República", asegura la profesora de Historia Contemporánea en la Universidad de Sevilla, Inmaculada Cordero.

Las matanzas del Virrey de Andalucía

El exgeneral Gonzalo Queipo de Llano asumió la dirección de los golpistas en el sur del país. Y fruto de la encarnizada labor rebelde queda una tierra sembrada de fosas comunes. La memoria oral de los pueblos andaluces está plagada de episodios de barbarie.
Queipo ordena y anuncia, incluso por radio, una orgía de ejecuciones y violaciones. Para el recuento de represaliados queda el exhaustivo trabajo, pueblo a pueblo, del investigador José María García Márquez, como Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla.
Cabe poca interpretación. Los discursos desde Radio Sevilla del autoproclamado Virrey de Andalucía dan fe del afán genocida: "Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen".
Los buques de guerra Canarias y Cervera, junto a aviones, durante el mayor crimen de guerra del franquismo. / Archivo Rafael Molina
Los buques de guerra Canarias y Cervera, junto a aviones, durante La Desbandá. | ARCHIVO RAFAEL MOLINA

El mayor crimen de guerra: La Desbandá

Es el mayor crimen de guerra del franquismo: La Desbandá. Desde el 7 de febrero de 1937 una auténtica desbandada humana suma más de 300.000 refugiados que huyen del avance fascista. Intentan evitar el terrorismo golpista. La única salida posible es el camino de Málaga a Almería. Desde entonces se conocerá como 'la carretera de la muerte'.
La línea de costa va a ser una ratonera donde los rebeldes atacan a población civil por tierra, mar y aire. Para ejecutar el ataque indiscriminado, los franquistas cuentan con apoyo de la Alemania nazi de Adolf Hitler y de la Italia fascista de Benito Mussolini. Con este episodio arranca el libro El país de la desmemoria.
El drama humanitario ocurre antes de Guernica y multiplica las cifras de muertos de cualquier otro ataque similiar en la guerra civil española. Los refugiados encuentran en el camino ayuda de las Brigadas Internacionales y, entre ellos, del médico canadiense Norman Bethune.

Los aliados nazis y fascistas

Franco gana la guerra gracias a sus aliados Hitler y Mussolini. Sin su apoyo, el relato histórico pudo ser muy distinto. Y Andalucía es un banco de pruebas del músculo bélico de los nacientes nazismo y fascismo que van a provocar la Segunda Guerra Mundial. Lo cuenta Paul Preston en El holocausto español.
La Desbandá es un claro ejemplo. Los bombardeos masivos e indiscriminados tendrán réplica en numerosas poblaciones españolas, como la conocida Guernica o Xátiva y, más tarde, durante el conflicto bélico internacional.
Los golpistas saben que hay dos provincias clave. Sevilla, para facilitar la hegemonía aérea. Y Cádiz, por la conexión marítima que garantiza el desembarco de las tropas africanistas, formadas por legionarios y regulares mercenarios marroquíes que siembran el terror aplicando tácticas de violencia extrema.
'La desbandá'. /©Norman Bethune.La huella solidaria
Refugiados republicanos. | NORMAN BETHUNE/LA HUELLA SOLIDARIA

Robo y saqueo a los vencidos

Unos 60.000 andaluces son esquilmados por los golpistas de Franco. El robo a los vencidos es una práctica habitual que afecta a 12 de cada mil personas en la región. Una cifra multiplicada a lomos de cada familia. A nivel nacional, la media baja a 9 de cada mil.
Investigadores de las nueve universidades andaluzas participan en un trabajo de cinco años sobre la represión económica durante la guerra civil y la dictadura. La amenaza económica también funciona como una eficaz medida disuasoria en un país azotado por el hambre y la exclusión.
La rutina saqueadora impuesta por los franquistas es un ajuste de cuentas contra quienes consideran "causantes de los males de la patria". A "más culpables", mayor "justificación" tiene el golpe de Estado.
Los fascistas roban al menudeo, desde un reloj a una máquina de coser, y a lo grande, con ejemplos del expolio en la fortuna corrupta del dictador y el gallego Pazo de Meirás de Franco con su réplica en el andaluz Cortijo de Gambogaz de Queipo. Quedan como exponentes los trabajos del periodista Mariano Sánchez Soler, como Los Franco S.A., o del historiador Ángel Viñas, caso de La otra cara del caudillo.

Depuración profesional

Los fascistas españoles ejercen una actividad represora poliédrica. De las matanzas fundacionales del franquismo a la tortura, el encarcelamiento, el robo de bienes o la depuración profesional. La represión "socioeconómica" queda registrada en los archivos de salas judiciales creadas al efecto por el régimen dictatorial.
Caso del Tribunal de Responsabilidades Políticas. Con la expulsión de sus trabajos, o a través de multas, el franquismo elabora un proceso de una "magnitud" extraordinaria que afecta "a todos los que militaron o tuvieron algún cargo de responsabilidad en alguno de los partidos o sindicatos que apoyaron al Frente Popular desde 1934", explica el libro La represión franquista en Andalucía, coordinado por Francisco Cobo Romero junto a Miguel Ángel del Arco o Javier Rodrigo y editado por el Centro de Estudios Andaluces.
La inhabilitación para trabajar afecta a todo tipo de personas. Desde obreros industriales a braceros. De las maestras republicanas a periodistas, jueces o los científicos que recoge la web Generaciones de Plata.
El 'canal de los presos', construido con mano de obra esclava / RMHSA (CGT).
Esclavos del franquismo en la construcción del 'canal de los presos'. | RMHSA (CGT)

Esclavos del franquismo

La explotación económica de los derrotados lleva a Franco al extremo de emplear, en toda España, a más de 400.000 presos políticos como trabajadores forzados. Solo en Andalucía hay 55 campos de concentración donde penan unos 100.000 esclavos del franquismo.
Decenas de empresas públicas y privadas –algunas cotizan en el IBEX 35– usan esta mano de obra gratuita gestionada a través del Patronato de Redención de Penas por el Trabajo.
El máximo exponente a nivel andaluz es el canal de los presos., como retrata el libro homónimo elaborado por investigadores como Gonzalo AcostaLola MartínezÁngel del Río y José Luis Gutiérrez Molina. Una faraónica obra de ingeniería hidráulica que aporta la infraestructura necesaria para regar 80.000 hectáreas de tierra, antes de secano. Los terratenientes de la zona son los grandes beneficiados. El propio Queipo utiliza esclavos en Gambogaz.

lunes, 1 de abril de 2019

Diez mitos sobre la Guerra Civil que perduran 80 años después


Hoy 1 de Abril se cumplen 80 años desde el final de la Guerra Civil, estas últimas clases estamos ya en estos temas y se han planteado ciertas dudas, debates...etc que se llevan escuchando la friolera de 80 años ...y lo que te rondaré morena.

Ya la semana pasada hice una pequeña entrada sobre ello tras el debate del fin del tema de la II República. Ahora y en vista de esta fecha, os amplio algunos de los mitos sacados de un artículo periodístico de Alejandro Torrus que se basa en aquel libro que os comenté sobre los mitos del 18 de Julio

1. El golpe de Estado no tiene relación con el asesinato de Calvo Sotelo.

El hecho de que el golpe de Estado se produjera el 18 de julio no tiene nada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que se produjo el 13 de julio de 1936 y fue conocido el 14. Su muerte, tal y como señala el profesor de la Carlos III y coordinador de la obra Los mitos del 18 de julioFrancisco Sánchez Pérez, “no precipitó nada” y “no tiene nada que ver” con el golpe de Estado. De hecho, hubo un proyecto de atentado terrorista contra la vida de Azaña, como respuesta al asesinato de Calvo Sotelo, que fue abortado por los militares golpistas que se encontraban en la capital. “Prohibido terminantemente. Todo está preparado en Madrid y eso podría echarlo a perder”, le dijo el coronel Ortiz de Zárate a Eusebio Vegas Latapié, cabecilla del proyecto.
La fecha de inicio del golpe está ligada a la promesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”, tal y como descubrió el historiador Ángel Viñas aportando una copia de dichos contratos. Estos fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”.
2. La internacionalización del conflicto es incluso previa al golpe de Estado

Desde la historiografía neofranquista se ha mantenido que el golpe de Estado del 18 de julio se explica únicamente por razones de política interior españolas y, además, que fue la República, cuando pidió ayuda a Francia, la responsable de internacionalizar el conflicto bélico. Es mentira.
Tal y como se ha explicado anteriormente, en el momento en el que se da el golpe de Estado del 18 de julio, los conspiradores ya tenían un acuerdo para la compra de material de guerra con la Italia de Mussolini. De hecho, los contactos de los conspiradores monárquicos con la Italia fascista comienza, como mínimo, en 1934, cuando la República española estaba gobernada por las derechas.
Por lo tanto, el golpe de Estado a la República no puede entenderse únicamente con razones de política interna. Los sublevados eran conscientes de que un golpe de Estado fracasaría y que derivaría casi con toda seguridad en una cruenta guerra.
3. La Guerra tampoco la empezó la izquierda en el 34.

Esta ha sido una de las tesis más repetidas en los últimos años: las izquierdas rompieron con la República tras el intento de revolución en 1934, sobre todo, en Asturias. Sin embargo, se trata de una burda manipulación. Es cierto que en octubre de 1934 hubo una intentona revolucionaria en España que fue violentamente aplastada.
En aquella fecha, en España, gobernaban las derechas y tras el intento revolucionario continuaron gobernando las derechas. Esta intentona , sin embargo, no fue la única ni la primera que sufrió la República. Ya en 1932 el general Sanjurjo, uno de los golpistas del 36, intentó otro golpe de Estado contra la II República y fracasó. Afirmar que la Guerra Civil la inició el movimiento obrero con su intento revolucionario es tan absurdo como decir que la Guerra Civil comenzó en 1932 tras la conocida como ‘sanjurjada‘.
La conspiración de las derechas para poner fin a la República había comenzado, de hecho, el mismo 14 de abril cuando un reducido grupo de ‘personajes significativos’ se reunió en casa del conde de Guadalhorce (Rafael Benjumea, miembro del directorio civil de Primo Rivera y presidente de Renfe durante la dictadura de Franco) para derrocar ‘por todos los medios’ a la nueva República. Carlistas y monárquicos comenzaron a perfilar el bloque y los socios exteriores necesarios para la sublevación del 18 de julio. Como apunte sirve introducir que en 1932, los monárquicos ya habían conseguido 20 millones de pesetas para la causa visitando a españoles residentes en Francia. Estos datos vienen incluidos en La financiación de la Guerra Civil española de José Ángel Sánchez Asiaín.

4.  No había una revolución comunista en marcha

Durante 39 años de dictadura franquista, el régimen señaló repetidamente que la sublevación militar fue la respuesta aun inminente levantamiento comunista. El anticomunismo sirvió a Franco para legitimar la insurrección contra el gobierno legítimo, presentándola como una contrarrevolución preventiva. Basta para desmentir estas teorías conspiratorias la propia declaración del entonces embajador estadounidense, Claude Bowers, que recoge la obra Los mitos del 18 de julio: “A aquellos que fuera de España después tuvieron que escuchar con machacona insistencia la calumnia fascista de que la rebelión era para impedir una revolución comunista, puede sorprenderles saber que durante tres años y medio nuca oí semejante sugestión de nadie, mientras, por el contrario, todos hablaban confidencialmente de un golpe de Estado militar”.
Después de esta teoría, o incluso a la vez, llegaron otras, como se verá a continuación. Todo con tal de evitar reconocer que los motivos que llevaron a la sublevación a los militares fue frenar en seco las reformas progresistas, y democráticas, diseñadas en el primer bienio de la II República. Es decir, la reforma agraria, los estatutos de autonomía y la reforma militar.
A esta realidad hay que añadir una serie de datos muy importantes: el PCE, antes de la Guerra Civil, apenas tenía 3.000 afiliados y, tras las elecciones de febrero del 36, tan solo contaba con 16 diputados en el Congreso. ¿Dónde estaba la amenaza? Además, fue también tras el estallido de la Guerra Civil cuando sí se produjo algún intento revolucionario en territorio republicano.

5. La URSS tampoco planeaba invadir España

La Unión Soviética, en contacto directo con el PCE, no tenía prevista una intervención revolucionaria en España. De hecho, en ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrera ni hubo ninguna “expansión comunista”, pues el comunismo “no pudo o no supo salir de la URSS”, escribe el profesor Francisco Sánchez Pérez. Las pruebas que en este sentido ofrecieron los conspiradores fueron una serie de documentos cuya autoría se desconoce a “ciencia cierta”, pero que “diversos indicios permiten endosárselas al propio Mola”.
Estos documentos venían a señalar el inicio de una revolución soviética en el verano del ’36.  No obstante, una vez iniciada la guerra, esos documentos que habían sido el hazmerreír de muchos cuando se hicieron públicos, se transformaron en una de las principales herramientas propagandísticas del bando franquista. “Y sorprendentemente, todavía hoy continúan siendo esgrimidos por algunos para justificar la rebelión militar”, sentencia Sánchez.

6. No había un terror rojo en la primavera del 36

El profesor de la Carlos III también desmonta en la citada obra la tesis de que el golpe de Estado del 18 de julio se dio para poner fin a “un terror rojo” o a la “primavera sangrienta de 1936”. Lo hace con los datos aportados por el historiador José Luis Ledesma, que muestran que “antes de la Guerra Civil no había una ‘violencia revolucionaria o un terror rojo”‘. Tampoco había ninguna dinámica de exterminio ni liquidación de los enemigos de clase que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir, no se asesinaba a las ‘gentes de orden’.
Ledesma y Sánchez combaten este mito con datos: el número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo y el de religiosos es inexistente: “Por lo que sabemos murieron más empresarios, identificados con sus nombres y apellidos, entre 1919 y 1923 en toda España que en la primavera de 1936, y entonces no hubo ninguna guerra sino lo de siempre, una dictadura al uso. Con respecto a los religiosos basta decir que en 1923 fue asesinado un arzobispo y cardenal (Soldevila), lo que no ocurrió en toda la República”.

7. No hubo fraude electoral para que el Frente Popular ganara las elecciones

Desde antes incluso del final de la Guerra Civil, el franquismo difundió la tesis de que el Frente Popular había ganado las elecciones de febrero de 1936 con trampas y que por tanto su gobierno era ilegítimo y se justificaba así el golpe de Estado de 1936. El mismo Ramón Serrano Súñer, cuñado de Franco, impulsó una comisión de expertos en plena Guerra Civil que señaló que ya dictaminó “la ilegitimidad” del gobierno del Frente Popular.
Esta tesis, que ha sido defendida por otros historiadores como Stanley G. Payne, se vio reforzada tras la publicación de la obra 1936 Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular de los historiadores y profesores de la Universidad Rey Juan Carlos Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García. La publicación tuvo un eco en la prensa que pocas veces o nunca se da con los libros de Historia. Fue portada en varios de los principales medios de comunicación en España, protagonizó tertulias radiofónicas e incluso saltó a la televisión. Hasta la Fundación Francisco Franco publicó un manifiesto, a partir del libro, para pedir al Congreso de los Diputados que declare golpistas a los partidos y sindicatos históricos (PSOE, ERC, PNV, PCE, UGT y CNT) constitucionales.
Se recuperaba así, por tanto, la idea de que las izquierdas llegaron al poder de manera fraudulenta en febrero de 1936. Sin embargo, no hay ninguna evidencia empírica que sostenga que el Frente Popular ganó las elecciones gracias a un fraude generalizado. Y así lo han puesto por escrito diversos historiadores de reconocido prestigio.
El doctor en Historia por la Universidad de Castilla La Mancha Ángel Luis López Villaverde apunta en un artículo publicado en CTXT que, a diferencia de lo pregonado en ciertos medios, los propios autores de la obra niegan que se pueda cuestionar la legitimidad de la victoria de la coalición de izquierdas, pese a que titulan el capítulo octavo, entre interrogaciones, ¿Una victoria del Frente Popular?. De hecho, los profesores de la Rey Juan Carlos descartan que “los resultados del Frente Popular fueran un mero subproducto del fraude, como proclamarían sus adversarios comenzada ya la Guerra Civil” y dan por sentado que obtuvo más escaños que sus oponentes.
En este sentido, otros historiadores, como el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona José Luis Martín Ramos han señalado, raíz de la polémica generada por la publicación del libro 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular, que en esas elecciones hubo irregularidades en el voto y en el escrutinio, sobre todo en Galicia y en algunas zonas de Andalucía, Extremadura y el País Valenciano. Sin embargo, aún restando esos escaños en disputa al Frente Popular, la victoria de las fuerzas de izquierdas se mantendría. Así lo escribe el catedrático de Historia Martín Ramos:
“A pesar de los pucherazos e irregularidades, que no del fraude en singular, el Frente Popular ganó las elecciones de 1936, con mayoría absoluta y con todas las de la ley, las suficientes, pasó a gobernar. Su triunfo fue formalmente democrático y fue el triunfo de la democracia sobre las alternativas autoritarias y las tentaciones fascistas. Una democracia problemática, sin duda, pero que, tampoco me cabe la menor duda, habría sido capaz de resolver sus conflictos de no mediar la conspiración militar y política y la sublevación que nos impuso a todos, una guerra fraticida”.

8. La defensa de la Iglesia no existía al inicio de la Guerra Civil

Entre las motivaciones alegadas por los militares en sus bandos de guerra iniciales de julio de 1936 (incluido el del propio Franco) no se cita ni una sola vez la recurrente “persecución religiosa” ni tampoco hay clérigos entre los conspiradores. “Nadie se creía en julio de 1936 que los militares rebeldes comenzasen semejantes fusilamientos masivos en defensa de la religión”, escribe el historiador Sánchez Pérez.
No fue hasta bastantes días después cuando la propaganda de los rebeldes utiliza la defensa de la religión para justificar la Guerra Civil. Otra cosa fue la postura de la mayoría de los obispos, que apoyaron el golpe casi de inmediato, ofreciendo un respaldo ideológico formidable motivados, en su mayoría, por la defensa de sus privilegios casi feudales.
Los obispos españoles fueron los encargados de bautizar a la guerra como cruzada, pero cabe recordar que ningún papa ha utilizado el término cruzada para referirse a la Guerra Civil. Mucho más que la religión, la justificación invocada por los golpistas era la amenaza de la revolución comunista y la de defensa de la nación española frente a los separatismos.
La defensa de la religión no se sitúa en el mismo escalón que la defensa de la patria hasta el 8 de septiembre de 1936cuando fue publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa de Burgos.

9. Hubo crímenes republicanos, sí, pero no son comparables. El golpe de Estado venía acompañado de un plan de violencia sistemática.

Que hubo represión y asesinatos extrajudiciales en la España republicana es una realidad innegable. Pero hay que establecer varias diferencias. Por una parte, la represión de los franquistas fue, en palabras del historiador Paul Preston, “aproximadamente tres veces superior a la de la zona republicana.”Hoy por hoy, la cifra más fidedigna, aunque provisional, de muertes a manos de los militares rebeldes y sus partidarios es de 130.199. Sin embargo, es poco probable que las víctimas ascendieran a menos de 150.000 y bien pudieron ser más”, prosigue.
Asimismo, es importante tener en cuenta que los golpistas del 18 de julio tenían, al menos, un boceto de plan de exterminio premeditado contra “todo aquel” que pensara diferente. Prueba de ello son los contratos de compra de material bélico antes del 18 de julio y las instrucciones del director del golpe, el general Mola, que tres meses antes de levantarse en armas ya hacían referencia a una sublevación “sangrienta”. “La acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo (…) aplicando castigos ejemplares (…) para estrangular movimientos de rebeldía o huelga”, decía Mola. También animaba a “eliminar los elementos izquierdistas: comunistas, anarquistas, sindicalistas, masones, etc.”
Prueba de la violencia planificada del golpe de Estado es la represión en las regiones en las que no hubo Guerra Civil. En Canarias, hubo entre 2.600 y 3.000 asesinados; en Navarra, alrededor, de 3.500 asesinados; en Baleares, 2000; en Galicia, unos 4.700 asesinados…

10.Franco rescató a los suyos de las cunetas y reparó a sus familiares

Se ha repetido una y mil veces, pero todavía hoy hay quien afirma que en las miles de cunetas llenas de cadáveres que hay repartidas por el Estado hay republicanos y franquistas. No es cierto. Una orden de mayo de 1940 sobre exhumaciones e inhumaciones de “cadáveres de asesinados por rojos” estableció el procedimiento: “Toda persona que desee exhumar el cadáver de alguno de sus deudos que fueron asesinados por la horda roja, para inhumarlos de nuevo en el cementerio, puede solicitarlo al gobernador civil de la provincia correspondiente”. Se hizo, además, sin coste alguno para las familias.
Pero no solo eso. Tal y como recogió el periodista Juan Carlos Escudier en este periódico Franco reparó más y mejor a los suyos que la democracia a los que lucharon por ella. En plena Guerra Civil, un decreto del conocido como Gobierno de Burgos, en abril de 1938, concedía pensiones extraordinarias a las viudas y huérfanos de los militares sublevados muertos en cautiverio. En diciembre de 1940 se extendió por ley estas pensiones a las viudas, huérfanos y padres de los militares que combatieron o se alzaron por el Movimiento y fueron detenidos y ejecutados o murieron en la guerra.  En julio de 1941 se creó la figura de los funcionarios civiles muertos en campaña para subsidiar a sus familiares.
Ese mismo año, en diciembre, otra ley hizo extensivos esos beneficios a los padres de sacerdotes “muertos como consecuencia de la Guerra de Liberación”. Y otra norma de junio de 1947 fue más allá hasta hacer beneficiarios a los “caídos en la revolución de 1934”, a los que se consideró muertos en campaña. En agosto de 1939 se había aprobado ya el acceso preferente a la función pública por parte de mutilados, ex combatientes y ex cautivos, así como a los familiares de las víctimas de la guerra, y se les reservó el 80% de las plazas en los niveles inferiores de la Administración.
Gran parte de las víctimas republicanas, sin embargo, siguen hoy día desaparecidos o localizados en cualquier cuneta. Familias enteras perdieron sus posesiones en un expolio jamás investigado y los archivos de la justicia española sigo considerando como criminales a gentes como el poeta Miguel Hernández. Por tanto, la conocida como Ley de Memoria Histórica no ha resuelto gran parte de los problemas de la ‘desmemoria’ española.